Los atentados que se provocan contra Santa Cruz son alevosos. Lamentablemente los alienta el propio Presidente, con acusaciones infantiles y fantasiosas, y su atildado Vice, que se ha dedicado a la provocación con aires académicos cuando ha visto que no a todos los bolivianos se les puede meter los dedos en la boca con sólo hablar disparates.
Los conflictos sobre tierras en Cordillera, las acusaciones infundadas de presuntos esclavistas, los bloqueos, la indiscriminada y provocativa propaganda oficial, se suman al desastre económico que están causando las medidas restrictivas a las exportaciones de productos cruceños. Todo esto va creando malestar en Santa Cruz contra los collas, cuando más bien la ira debería estar destinada, exclusivamente, contra el MAS y sus caciques —donde no faltan cruceños— que son los que exacerban los ánimos incitando al aislamiento de la ciudad. Pero habrá que aguantar la arremetida gubernamental. Aun cuando las pérdidas sean grandes, no se debe dejar vía libre a las intenciones de Evo Morales de salir con su gusto de obligar a echar pie atrás al proceso autonómico. Aunque el Gobierno convoque a alcahuetillos para que desprestigien el movimiento cruceño, hay que mantenerse firmes.
Lo que indigna es que además de los males que ya se ha causado a Santa Cruz, Morales haya dispuesto marchas contra la ciudad dos semanas antes del referéndum. Además de los perjuicios causados al sector económico, se atentará contra la cultura y el turismo. Cultura y turismo que por cierto pertenecen a todos los bolivianos. Si el 20 de abril salen marchas de San Ramón y San Julián a Santa Cruz, los caminos a Chiquitos quedarán bloqueados o intransitables. Justamente cuando el 24 de abril se inicia el VII Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana.
¡Qué contrastes tiene Bolivia! Mientras miles de turistas se preparan para ver una de las expresiones culturales más importantes de Sudamérica, la barbarie, la incultura, se preparan para obstruir aquel evento. Bolivia quiere mostrar su cara buena, civilizada, acogedora, y el Gobierno ordena marchas coincidentes con el festival, para que el país siga sumido en el griterío, la charanga y los cohetazos.
Cuando se celebran los 300 años de la fundación de Concepción, sus habitantes quedarían defraudados, con su efeméride truncada, por manadas de indígenas que, por ganarse un plato de sopa y unos billetes llegados de Venezuela, saldrían a los caminos fieles a la cultura del bloqueo, la única que conocen.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
La vulnerabilidad de niñas y niños
La inseguridad económica y ciudadana que afrontamos en Bolivia agudizan día tras día los problemas sociales que enfrentamos, creando situaciones degradantes y de extrema pobreza que no garantizan el derecho a la vida, educación, salud y a una vivienda digna para uno de los grupos más vulnerables de la población: el de los niños y niñas.
La muy Leal y Fiel*
Tarija no fundó Bolivia. Si bien participó desde un primer momento con su sangre y coraje en la lucha por la independencia, no fue parte del acto jurídico fundacional de 1825. Se adhirió a ella un año después en ejercicio de su legítimo e inalienable derecho de autodeterminación incorporándose a la decisión tomada por cinco regiones hermanas: Chuquisaca, La Paz, Santa Cruz, Potosí y Cochabamba.
El complejo antipaceño
Tomo prestado el título de una obra del gran teólogo suizo Hans Urs Von Balthasar, El Complejo Antiromano, en la que identificaba el surgimiento de una corriente por la que sectores incrustados en la Iglesia Católica, y alentados desde afuera, se ocuparon, y aún lo hacen, de atacar al centro de la Iglesia que es Roma.
La dura batalla de Tarija
La inmigración que está recibiendo Tarija desde el interior del país representa un desafío cultural muy grande, que los tarijeños están enfrentando con preocupación. Alguien acuñó la frase: "Conozca a los chapacos, por lo menos uno, antes de que se acaben".