Escuchar a las sirenas puede ser peligroso. Sobre todo si se trata de sirenas que detrás de sus voces y presencias deslumbrantes tienen todo un trabajo de investigación. En virtud de ésta es que la voz humana no sólo seduce, sino que da en qué pensar. ¿En qué? Pues en lo diverso que es el mundo y en qué bueno que así sea. En qué pena que pocas veces es posible darse cuenta de tal diversidad. En qué absurdas las fronteras que se levantan por doquier. En qué sofisticados los cantos de países ´subdesarrollados´ o ´terroristas´.
Mawaca pra todo canto, del grupo brasileño Mawaca, no es teatro y ni era necesario que lo fuese para entusiasmar al público... salvo por una versión no lograda del Clandestino de Manu Chau que recompensaron con creces con La cucaracha.
LILIANA CARRILLO V., periodista
Los buenos frutos de tres juglares
Sólo son tres, pero en el escenario los miembros del chileno Tryo Teatro Banda se vuelven ejércitos españoles y legiones de mapuches. Con creatividad escénica y canciones, cuentan al mejor estilo juglar Cautiverio Feliz, la historia épica de un conquistador español que vivió con el nativo pueblo chileno.
Un guión inteligente, que no cede a paternalismos, es reforzado por la gran actuación de Francisco Sánchez, César Espinoza y Pablo Obrenque. El público se desternilla de risa pero también (y esa es la magia del buen teatro) se cuestiona sobre los conceptos de civilización y barbarie.
Tryo Banda vivió en La Paz en los 90. En sus primeras obras ya insinuaba ingenio, pero con su participación en el Fitaz muestra que la pasión y el trabajo dan frutos ¡y cómo!