Observadores nacionales y extranjeros, mediadores o facilitadores desairados, tales como la Conferencia Episcopal, militantes o simpatizantes de uno y otro bando, enfocan sus prismáticos al 4 de mayo y a Santa Cruz. Los que estamos acostumbrados a los sobresaltos andamos más temerosos que animados, tratando de imaginar lo que ocurrirá cuando los autonomistas vayan a votar su estatuto y los sostenedores del proyecto de La Glorieta intentaran impedírselo.
Muchas veces, la Conferencia Episcopal ha dado de sí todo lo que estaba a su alcance para preservar la convivencia democrática. El interés mundial por esta causa se ha intensificado. El propio Benedicto XVI envió a Bolivia un mensaje expresando los mismos deseos. La UE, la OEA, los países vecinos y hasta otros lejanos como Suiza y Japón se sumaron a la causa. Nadie quiere más ´foquismos´ revolucionarios en América Latina. Por cierto, esta vez, el gran amigo de Don Evo, Hugo Chávez, no se ha tomado la molestia de expresar sus buenos deseos. Por lo visto, se encuentra herido por la derrota de su referéndum sobre una nueva Constitución bolivariana, o enfrascado en su política nacionalizadora de empresas, o comprensiblemente temeroso de que le descubran más de sus velados apoyos a la banda criminal colombiana de las FARC.
Mientras una buena parte de los países amigos están preocupados por lo que pueda ocurrir el 4 de mayo, el vicepresidente García Linera asegura que el referéndum será tan sólo una encuesta sin valor legal. Y por su parte, el Ministro de la Presidencia, lo mismo que el Primer Mandatario, exhortaba la semana pasada a la movilización de sus huestes para impedir lo que ellos consideran la desmembración del país. Entonces, ¿por qué tanta expectativa nacional e internacional por una simple encuesta, que podría llevar a cabo una de las tantas empresas de sondeo sobre preferencias ciudadanas?
Hay que preservar la unidad nacional frente al separatismo, repiten una y otra vez los gobernantes. Pero la terminología que usan es intencionalmente equívoca, porque ninguno de los cuatro departamentos disconformes proponen el separatismo ni el federalismo ni el independentismo. Todos coinciden en la unidad nacional, aunque compatible con la diversidad regional. Lo que ocurre es que el Gobierno se resiste a ceder un palmo de su plan de imponer al país el proyecto ´chuto´ de Constitución, cuestionado por haber sido aprobada en forma ilegal y, por tanto, es ilegal e ilegítimo. Por otra parte, detrás de la verdad autonómica se agazapan intereses de latifundistas con un gran poder económico y político. Y esto último constituye lo poco de verdad que sostiene el Ejecutivo. Ahora bien, lo que a todos nos preocupa es que, si por una parte, los autonomistas han organizado su guardia civil, por la otra, el Gobierno anuncia movilizaciones de sus milicias. Dada esta rivalidad, será fácil que se líen a bofetadas, mientras la Policía, por orden superior, se encierra en sus cuarteles.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y dir. de ANF.
Pillaje y destrucción
Dominada como está la expectativa pública por lo que ocurrirá el 4 de mayo en Santa Cruz, pocos parecen advertir algunas de las acciones oficialistas en el ámbito económico y de la administración de los recursos.
¿S.A. o S.R.L.?
Las inversiones formales se han materializado constituyendo nuevas sociedades, estableciendo sucursales de las compañías extranjeras o mediante Joint Ventures.
Tiempo de actuar
La agricultura y la seguridad alimentaria mundial enfrentan hoy desafíos que van desde el crecimiento poblacional al calentamiento global. En gran medida, nuestro futuro dependerá de cómo enfrentemos estos desafíos.
Hernando Siles
Pocos días atrás se ha presentado la segunda edición de la biografía de don Hernando Siles Reyes, cuyo autor es el ilustre escritor y diplomático Alfonso Crespo Rodas. En este libro se hace un magnífico retrato de ese gobernante nacional, uno de los más importantes de la primera mitad del siglo XX.