La agricultura y la seguridad alimentaria mundial enfrentan hoy desafíos que van desde el crecimiento poblacional al calentamiento global. En gran medida, nuestro futuro dependerá de cómo enfrentemos estos desafíos. Esta situación exige que se responda de una manera más integrada y completa con estrategias sostenibles que tomen en consideración los impactos sobre los más vulnerables y la seguridad alimentaria global.
El medio ambiente no es inmune al crecimiento agrícola, como muestra la reducción de las áreas forestales. El cambio climático está afectando a la agricultura y en general las vidas de las personas de un modo inimaginable hace algunas décadas. La tendencia a usar commodities agrícolas para producir biocombustibles surgió como una promesa para mitigar el cambio climático, pero trajo incertidumbres a causa de los riesgos para la seguridad alimentaria. En el mundo, 862 millones de personas sufren hambre; de ellas, 52 millones viven en América Latina y el Caribe. Y ese número puede aumentar a causa del alza de los precios de los alimentos.
Las políticas agrícolas y de seguridad alimentaria necesitan ser revisadas para responder a estos nuevos desafíos. Y es en este momento crucial de cambios estructurales en el que se realiza la 30ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, que se lleva a cabo entre el 14 y el 18 de abril, en Brasilia.
El alza de los precios de los alimentos puede aumentar el hambre, pero también hay millones de pequeños agricultores que se pueden beneficiar de esta situación. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estima que 36,1 millones de indigentes —poco más de la mitad del total de la región— viven en el campo. Si podemos ayudarles a producir más y mejor, para consumo propio y venta en los mercados locales, se salvarán millones de personas del hambre y de la pobreza extrema.
La transferencia de los precios altos de las commodities agrícolas a los agricultores puede aumentar la oferta e incentivar las inversiones. Para aprovechar las oportunidades se precisan políticas consistentes y sostenibles, e inversiones en capital humano, infraestructura rural y otros bienes públicos.
Como decía el cientista social Betinho: Quien tiene hambre, tiene prisa. Conciliando acciones inmediatas con otras de medio y largo plazo podemos avanzar en la superación de la pobreza y del hambre. El momento de actuar es ahora, y necesitamos de un esfuerzo integrado para enfrentar desafíos cada vez más complejos.
Recientemente, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que tenemos las herramientas y las tecnologías necesarias para superar el hambre y que para hacerlo es necesaria la voluntad política y recursos mejor invertidos. Los comentarios del Secretario General se hacen eco de la visión de la FAO y de las conclusiones de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación del 2002. Tenemos confianza en que juntos —gobiernos, agencias internacionales, sociedad civil y las empresas— podremos enfrentar mejor este desafío.
La bioenergía también ofrece una oportunidad de promover el desarrollo de algunos países pobres. Sin embargo, esta promesa sólo se realizará si se adoptan las decisiones adecuadas y se implementan las políticas correctas para garantizar la seguridad alimentaria, particularmente entre los pobres y los hambrientos. En ese contexto, el mundo necesita una estrategia internacional de bioenergía que considere las necesidades de las poblaciones más vulnerables. Un paso importante en esa dirección es la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria Mundial y los Desafíos del Cambio Climático y la Bioenergía, que se realizará en la FAO entre el 3 y el 5 de junio de 2008. Uno de los objetivos de este evento es trabajar por el establecimiento de políticas, estrategias y programas que aseguren la agricultura sostenible, el desarrollo rural y la seguridad alimentaria.
En su último Informe sobre el Desarrollo Mundial, el Banco Mundial habla de una ´nueva agricultura´. La FAO, en tanto, centro de excelencia en las áreas de la agricultura, la pesca, los bosques y los recursos naturales, está mirando hacia los desafíos y las oportunidades del futuro. Con una participación activa de nuestros países miembros de América Latina y el Caribe, podemos dar un fuerte impulso a la lucha contra el hambre y la pobreza.
Conciliando acciones inmediatas con otras de medio y largo plazo podemos avanzar en la superación de la pobreza.
*Jacques Diouf es Dir. Gral. de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Pillaje y destrucción
Dominada como está la expectativa pública por lo que ocurrirá el 4 de mayo en Santa Cruz, pocos parecen advertir algunas de las acciones oficialistas en el ámbito económico y de la administración de los recursos.
Terminología equívoca
Observadores nacionales y extranjeros, mediadores o facilitadores desairados, tales como la Conferencia Episcopal, militantes o simpatizantes de uno y otro bando, enfocan sus prismáticos al 4 de mayo y a Santa Cruz.
¿S.A. o S.R.L.?
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Hernando Siles
Pocos días atrás se ha presentado la segunda edición de la biografía de don Hernando Siles Reyes, cuyo autor es el ilustre escritor y diplomático Alfonso Crespo Rodas. En este libro se hace un magnífico retrato de ese gobernante nacional, uno de los más importantes de la primera mitad del siglo XX.