ARMANDO MORALES LUJÁN Corresponsal de La Razón en Washington
La primera visita a EEUU del Papa Benedicto XVI ha sido la más esperada por la comunidad latina del área metropolitana de Washington, por las medidas antiinmigrantes y por las constantes batidas de los últimos días en contra de los indocumentados.
Desde que llegó el Papa, tocó dos temas clave: los escándalos de pederastia del clero y la necesidad de justicia para los inmigrantes hispanos.
Dijo conocer “a profundidad” el problema de la migración en EEUU y apuntó que su preocupación fundamental es la división de las familias, fenómeno que calificó como “peligroso” para el tejido social.
Durante la reunión que tuvo ayer con el presidente de EEUU, George W. Bush, plantearon la necesidad de coordinar una adecuada política migratoria para los hispanos en este país.
En la reunión protocolar en el Salón Oval de la Casa Blanca el Papa y Bush analizaron también el conflicto de Israel-Palestina y expresaron su preocupación por lo que ocurre en Irak.
Durante la audiencia privada se consideró la situación de América Latina, con énfasis en el tema migratorio. En EEUU por lo menos 44 millones son inmigrantes hispanos, de los que 12 millones son indocumentados.
Benedicto XVI, quien fue recibido por el presidente Bush con todo el protocolo de un jefe de Estado, pidió además empeño diplomático para solucionar los conflictos internacionales.
Esta visita coincidió con su cumpleaños número 81 y recibió muestras de afecto de la comunidad inmigrante latina. Le cantaron Las mañanitas y un grupo de guatemaltecos hizo una alfombra con su figura.