La coyuntura económica internacional favorece actualmente a los países productores de energía y alimentos. Muchos de los grandes productores de energía y alimentos se encuentran en América Latina, pero no todos están pudiendo aprovechar esa onda.
Los precios de los alimentos están presionados por problemas climáticos, pero también, como dice el Presidente brasileño, ´porque más personas están comiendo más y mejor´, además de un factor muy importante que es el impacto de los precios del petróleo tanto en el transporte como en el precio de los fertilizantes.
La inversión en la producción de hidrocarburos es esencial para viabilizar el aumento de volúmenes exportables, lo que en muchos casos supone la incorporación de tecnología a los procesos de explotación. Los especialistas en el asunto constatan que el actual ciclo de alza de los precios del petróleo, que obviamente afectan también al gas, ya están consolidados.
Es decir, el precio del petróleo no se ubica por encima de los 114 dólares el barril solamente a consecuencia de los conflictos o problemas de coyuntura que afectan a países productores, lo que supone tanto Irak, como Nigeria o México. Por razones diferentes se deja de invertir en el incremento de la producción, lo que presiona los precios internacionales.
Si Brasil consideraba excesivamente costoso producir petróleo a profundidades mayores que los 1.800 metros por debajo de la superficie del mar, que es hasta donde llegó con sus recursos de capital y tecnología, ahora considera que debe avanzar hacia la conquista de nuevas capacidades, es decir, la producción a 6.000 metros.
Es evidente que el ciclo de los hidrocarburos está declinando, tanto por el costo económico como por sus consecuencias ambientales. El mundo ya busca alternativas para el transporte como la que transformó la propulsión de trenes a vapor por los de impulso electro-magnético.
Eso representa una oportunidad para países productores de alimentos y energía como Bolivia, y es una razón económica importante para superar las diferencias políticas que han paralizado virtualmente al país en las últimas semanas.
Shift F7
En estos difíciles momentos, en estos problemáticos tiempos, en esta incierta coyuntura en que el glorioso pueblo, la indomable plurinación, la imperecedera casa de todos se encuentra acechada, se halla emboscada, se descubre sitiada por los que se oponen al cambio, por los que bloquean al país, por los que producen para su lucro, el Gobierno nacional, el Poder Ejecutivo,
¿Realmente se quiere dialogar?
En varias ocasiones el Gobierno ha llamado al diálogo, pero en igual número de veces lo ha roto o impuso medidas que iban contra la concertación. Así pasó cuando el Presidente convocó a los prefectos, pero simultáneamente decidió avanzar, mediante Decreto Supremo, con el uso del IDH para financiar la Renta Dignidad, de ese modo quedó prácticamente cancelada la iniciativa de diálogo.
Moralidad y acciones inhumanas
Recientemente, la conciencia nacional ha sido sacudida por la crudeza de las imágenes y relatos con que los medios de comunicación dieron cuenta de sucesivos linchamientos acaecidos en diferentes puntos del país.
Consecuencias de una equivocación
Cuando se produce un golpe militar la gente queda desprevenida, estupefacta, pero de hecho se ha atropellado la Constitución y la fuerza de las armas ha tomado el poder. Se produce el estado de sitio, el toque de queda y, con eso, se suspenden las garantías constitucionales, se limita la libertad de las personas.