Paraguay, donde ya comenzó la prohibición de propaganda y los candidatos cerraron sus campaña, está a menos de 48 horas de unas elecciones en las que la izquierda tiene serias posibilidades de ganar e interrumpir 61 años del Partido Colorado en el poder.
El ex obispo izquierdista Fernando Lugo, favorito de las encuestas, afirmó ayer que no teme a un posible fraude electoral, y que el domingo va a ganar.
Lugo, de la coalición Alianza Patriótica para el Cambio (APC), dijo además que bajo su gobierno Paraguay se integrará al mundo, evitará caer en la polarización regional, hará una reforma agraria respetando derechos adquiridos y renegociará el precio de la energía eléctrica que le vende a Brasil.
El presidente paraguayo, Nicanor Duarte, insistió en que hay “agitadores extranjeros” llegados a Paraguay para las elecciones, afirmando que ni el gobierno ni “ningún observador” puede “garantizar su comportamiento”.
La OEA y otras organizaciones internacionales enviaron observadores a las elecciones, cuya campaña ha estado plagada de golpes bajos. Asunción, AFP