Los ordinarios cantos rodados y las rocas de cantera se transforman en verdaderos objetos de culto para el baño, la cocina, el pasillo y el salón.
Texto: Jairo Marcos • Fotos: Miguel Carrasco
Y la fórmula? No hubo manera. Comprensible, por otra parte: ´Siendo honestos, lo que hacemos no es nada del otro mundo, pero si alguien se entera de la composición, nos tumban. Nuestro valor agregado está en los químicos, porque el resto del proceso es cuestión de práctica y experiencia´. Como el agua de clara argumentó su negativa Jorge González Quint, responsable de la iniciativa de convertir los ordinarios cantos rodados y las simples piedras de cantera en objetos de culto y deseo para el baño, la cocina, el pasillo y, por qué no, el salón.
La idea de amasar piedras para la obtención de mármol y granito tecnológico nació hace más de 20 años, pero no se fraguó hasta el mes de noviembre del 2006. Hasta que Héctor Elías Alloroa, Jorge González Quint y Joaquín Quiroga, junto a un cuarto socio ahora en fase de retirada, crearon la empresa Intec (Innovaciones Tecnológicas para la Construcción).
Desde entonces, pasaron 77 semanas, 17 meses, muchas frustraciones, las primeras alegrías y 10.000 dólares en activos, gracias al premio del concurso Ideas Emprendedoras, en la categoría Innovación Tecnológica. Una fórmula secreta adaptable a los diferentes tipos de piedras y un decálogo es todo cuanto necesitaron:
Primer mandamiento: La materia prima es seleccionada. Las piedras son escogidas de acuerdo a criterios puramente de fachada, con especial atención en las tonalidades. ´Trabajamos con las modalidades Tarija (rojiza), La Paz (blanquecina) y Comanche (color plomizo)´, indica el gerente general, Héctor Elías.
Segundo mandamiento: Transporte de la mercancía hasta la oficina base. Tercer mandamiento: Triturado de la piedra, para lo que ayuda la máquina chancadora, habituada a estos trances. Cuarto mandamiento: Selección por granulometría. Suena complicado pero, básicamente, consiste en escoger el tamaño de la piedra triturada, según los criterios, gustos y pedidos de los clientes.
La fórmula oculta
Quinto mandamiento: Composición química y momento propicio para el segundo intento: ¿Y la fórmula? (Silencio). Sólo trascendió que se trata de resinas poliméricas importadas, que son pesadas minuciosamente en una pequeña báscula hasta encontrar la proporción adecuada. Por supuesto, en pequeñas unidades.
Porque el azar no existe; es tan sólo una forma de decir que desconocemos las causas. ´Hay que ser muy exactos porque un error en químicos echa por tierra el producto´, explica Jorge González. Cuenta que aprendieron haciendo pruebas, que al principio todo salía mal y que sufrieron cinco meses hasta ´dar con algo vendible. La primera vez nos salió al tiro, pero luego era imposible repetirlo´.
Tan reservado resulta todo que incluso el tercer socio desconoce la receta del éxito. Tampoco Freddy Flores Apaza que, overol incorporado, trabaja para ellos. ´Somos nosotros y nadie más los que hacemos la mezcla´, repiten.
Sexto mandamiento: Argamasa de sólidos y líquidos, siempre respetando los usos y propiedades de cada guijarro. Por media hora, el motor de la mezcladora concede un descanso a los creativos. ´Este proceso emite fuertes olores, por lo que es necesario tomar precauciones y ponerse la mascarilla. Por eso se trabaja en ambientes abiertos y ventilados´, advierte Elías.
Séptimo mandamiento: La viscosa masa elige entre la diversidad de formas y matrices. Octavo mandamiento: Fraguado. Toca esperar una jornada completa.
Noveno mandamiento: Pulimento de impurezas, pues el producto abandona su horma con ciertas imperfecciones que se eliminan manualmente en el taller.
Décimo y último mandamiento: La venta final del producto, que sale a 360 bolivianos por cada metro lineal con 60 centímetros de ancho y dos de espesor.
Para poder convencer al cliente, brotan las bondades del mármol y el granito sintéticos: Apariencia natural, mínima porosidad y escasa absorción de agua, excelente aspecto y terminación de las superficies, elevada resistencia, fácil mantenimiento, diversidad de formas y colores… ´Tiene mayor resistencia de peso que el mármol y, en el grosor, hemos logrado rebajar hasta los 8 milímetros, mientras que el mármol exige un mínimo de 2,5 centímetros´, añade Joaquín Quiroga.
Los mesones de baño y cocina, los tops de mesa y los revestimientos de pared parecen decantarse cada vez más por lo sintético. ¿Y la fórmula? Los secretos mejor guardados son entre una sola persona y, celosamente, Héctor Elías y Jorge González regatean por tercera y última vez la tentativa de conocer su receta mágica.