Hace mucho que desde diferentes sectores se reclama la aprobación de un mecanismo de regulación de la competencia, mas su concepto parece ser ajeno a grandes sectores de la opinión pública. El propósito de este artículo es presentar algunas puntualizaciones sobre este tema.
La regulación de la competencia no es control de precios; esta función está prevista en la institucionalidad de casi todos los países del mundo, por ejemplo, en las naciones europeas rigen normas de regulación de la competencia hace más de un siglo. En América Latina sólo Ecuador y Bolivia no tenían una normativa en este campo, pero estaban habilitados a usar la prevista en la decisión 608 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) firmada el año 2005 y que constituye una norma supranacional.
En la década de los noventa, Bolivia hizo suyo el concepto de regulación de la competencia en el campo de los monopolios naturales a través de la ley del Sirese. El año 2002 creó la Superintendencia de Empresas, endilgándole esta función, pero quedó sin definir el organismo competente para actuar en este campo. El 2006, el Ministerio de Relaciones Exteriores, urgido por la comunidad internacional, designó al Viceministerio de Comercio del Ministerio de Producción y Pequeña Empresa como representante de Bolivia. Finalmente, hace pocos días se ha designado a la Superintendencia de Empresas (Semp) como el organismo que debe asumir la responsabilidad de Bolivia en este campo. Mostrando mucha responsabilidad con este compromiso, la Semp ha iniciado un proceso de formación de recursos humanos, con el apoyo de varios países amigos, para realizar esta función con eficiencia y en un riguroso marco de equidad.
La regulación de la competencia busca corregir las fallas del mercado. Éstas pueden presentarse en diferentes contextos. La teoría económica muestra que cuando existen muchos oferentes y demandantes en un contexto donde los unos buscan maximizar sus beneficios y los otros su bienestar, es posible determinar un punto de equilibrio donde todos sean beneficiados; mas, señala también que cuando hay pocos agentes del lado de la oferta o de la demanda, es posible que haya colusión o que algunos compitan aplicando estrategias sucias con sus adversarios, con lo cual el bienestar de todos se encontrará disminuido. La expresión colusión significa que unos pocos logran un acuerdo que, buscando ganancias extraordinarias, implica un perjuicio contra terceros, en este caso, los consumidores u otros empresarios. La probabilidad de coludir es inversamente proporcional al número de agentes implicados, es decir, es más fácil lograr un acuerdo entre pocos que entre muchos.
Algunos ejemplos de actitudes anticompetitivas son los siguientes: 1) Un grupo de empresas tiene dominio en el mercado y decide elevar el precio de venta de sus productos sin justificación alguna frente a una demanda poco elástica, 2) Un mayorista manda un camión a una zona rural de difícil acceso y compra toda la producción campesina a un precio muy bajo porque es el único comprador, 3) Una empresa decide rebajar los precios de venta con el objetivo de expulsar del mercado a la competencia para lograr una situación de dominio que le permita elevar los precios, 4) Un importante oferente hace firmar a sus revendedores contratos de exclusividad según el cual éstos no pueden vender productos similares producidos por la competencia, 5) Una empresa, utilizando métodos delincuenciales, decide malograr los equipos, maquinaria o instalaciones de la competencia. En fin, existen muchos otros casos que se pueden dar y que ameritan una intervención de la sociedad para evitarlos. Se espera que la Semp pueda tener un papel positivo en este dominio.
*Rolando Morales A. es superintendente de Empresas.
Los muros de la infamia
La Muralla China fue construida a lo largo de miles de kilómetros y cientos de años para proteger al poderoso imperio que regocijaba en ella, sin detener las guerras y la muerte que lo asolaron.
"Aquila non capit muscas"
El águila no caza moscas, decía un refrán latino. En efecto, el Presidente dijo hace unos días: "Me siento engañado y traicionado por la jerarquía de la Iglesia" —según él— porque el Cardenal había puesto en duda la afirmación de un funcionario internacional que denunció la existencia de esclavitud en algunas partes de Bolivia.
La espera que desespera
Estar enfermo o creer que se está cursando con alguna enfermedad es cosa seria; sin embargo, tener alguna dolencia y acudir a la sala de emergencias de algún hospital en nuestro país y recibir una atención después de una larga espera, ¡pucha que desespera!
Se deroga el 21060, el precio justo
La declaración pasó bastante desapercibida, pero el Vicepresidente de la República, al momento de justificar la disposición de prohibir la exportación de aceites y de otros productos, con claridad, dijo que esas medidas se dirigían a derogar el DS 21060.