Hasta la fecha, los sectores en conflicto en el país excluyeron de la lista de potenciales facilitadores del diálogo a la OEA y a los países miembros del ALBA (Venezuela, Cuba y Nicaragua), además de Argentina y Brasil. Mientras, el papel de la Iglesia Católica quedó en entredicho.
“La OEA ha perdido toda credibilidad, la posición del señor (Miguel) Insulza ha desacreditado una institución tan importante que podía ser hoy un instrumento de diálogo y de acercamiento”, declaró ayer el jefe de bancada de Podemos, Róger Pinto, luego de descalificar como potenciales mediadores a los países miembros del ALBA, que un día antes expresaron su respaldo al presidente Evo Morales y condenaron el referéndum cruceño del 4 de mayo.
Según el parlamentario, los más idóneos para facilitar el diálogo serían países vecinos como Brasil y Argentina, pero a mediados de marzo ambos fueron descartados por el Comité Cívico de Santa Cruz, en un comunicado que advirtió que “no vienen a Bolivia para mediar. Vienen para defender sus propios intereses”.
El miércoles, el jefe de Podemos, Jorge Quiroga, pidió a la comunidad internacional que “no apoye el trabajo de los chilenos chavistas de la OEA”.
En el caso de la Iglesia Católica, su situación de potencial facilitadora quedó en entredicho luego de que el presidente Evo Morales señalara que se sentía “traicionado“ por los jerarcas de la Iglesia Católica, después de que el cardenal Julio Terrazas demandara pruebas sobre los presuntos casos de esclavitud en Bolivia.
LOS INTENTOS
Álvaro García • Instaló una mesa de diálogo con los constituyentes de todas las fuerzas políticas del foro, pero fracasó.
Evo Morales • Se reunió con los prefectos de los nueve departamentos y luego se conformaron subcomisiones que terminaron sin resultados.