La historia del chocolate en Bolivia se remonta hasta el año 1890. Entonces, las familias Rodríguez y Urioste comenzaron en Chuquisaca con la tradición que después de más de un siglo sigue identificando a Sucre. La primera fábrica se instaló aquí en 1920 y sólo se dedicaba a la exportación a Brasil, Uruguay y Paraguay.
La consultora del sector de chocolates de la Cámara de Industria y Comercio, Clory Sauma, explica que a finales del siglo XIX las familias tradicionales sucrenses iniciaron la producción artesanal del denominado chocolate de mesa, como también la de los afamados bombones.
En 1920, la familia Martinick, de origen yugoslavo, trajo maquinaria moderna para su tiempo para instalar la primera fábrica para así convertirse en los iniciadores de la exportación del producto a los mercados de Brasil, Uruguay y Paraguay.
A partir de esa iniciativa comenzaron luego a surgir otros emprendimientos. Nació la empresa Chocolates Taboada y, posteriormente, Chuquisaca, Sucre, Rojas, Chocolates del Sur, Briancon y Para Ti. Esta última se constituye en la actualidad en la empresa más grande del sector.
Una de las características del chocolate chuquisaqueño es que su elaboración sigue siendo artesanal. A partir de este hecho, se produjo un fenómeno: las fábricas se convirtieron en verdaderas escuelas donde los empleados llegaron a empaparse de los secretos de la elaboración de este centenario manjar. Con los años, ellos se animaron a abrir sus propios negocios convirtiéndose en competidores de sus ex jefes. Redacción Sucre
EN BOLIVIA
Mercado • La Paz, Oruro y Potosí son los principales mercados del chocolate chuquisaqueño, debido a que sus habitantes lo consumen para tener más energía y combatir el frío.
Minas • Clory Sauma, consultora de este sector, asegura que históricamente los centros mineros y sus ciudades, donde antes existía un importante movimiento económico, han sido los más grandes consumidores de los chocolates fabricados en Chuquisaca. Actualmente este producto está ingresando al oriente.