Luego de una búsqueda de 67 años, el navío, uno de los mejores equipados de la Segunda Guerra Mundial, fue hallado el 16 de marzo.
Texto: Redacción Fotos: EFE
El buque alemán DKM Kormoran fue uno de los más temidos en la II Guerra Mundial. Un récord de 12 victorias navales en menos de dos años testimonian su imbatibilidad, pero en 1941, luego de hundir al HMAS Sydney, no pudo contra las llamas del fuego y se fue también al fondo del mar.
Una búsqueda de 67 años dio al final con el navío. La organización Buzos de la Fundación Búsqueda del Sydney, especializados en operaciones a altas profundidades, fue la que dio la noticia del hallazgo del destructor alemán y el crucero australiano a 2.470 metros bajo el mar. El Kormoran naufragó el 19 de noviembre de 1941 tras su última batalla a 150 kilómetros al oeste de Shark Bay, Australia.
De transportador a destructor
El Kormoran fue en sus inicios un buque de transporte por la Krupp-Germania Werft en Kiel y fue lanzado al mar el 15 de septiembre de 1938, con el nombre Steiermark. Al estallar la guerra, fue transferido a la Kriegsmarine o Marina Alemana y el 15 de octubre de 1940 se convirtió en crucero armado, rebautizado como DKM Kormoran, HSK 8 ó Buque 41. Con 164 metros de eslora y 20 metros de manga, desplazaba 8.736 toneladas impulsada con sus 16 mil caballos de fuerza y navegaba a 19 nudos con un radio de acción de 84.000 millas.
Era el crucero alemán más grande. Tenía seis cañones Schnellfeuer de 150mm, un cañón de 75mm, dos cañones de 37mm, cinco cañones antiaéreos de 20mm y seis tubos lanza torpedos. Equipado con una catapulta para el lanzamiento de aviones de exploración. Portaba 400 minas flotantes y 40 magnéticas, un bote rápido de ataque LS y dos aviones de reconocimiento Arado Ar 196 y fue el primero en poseer un radar. Su tripulación estaba compuesta por 23 oficiales, un meteorólogo y 376 suboficiales, clases y marineros, eran su tripulación.
La última batalla
Entre el 6 de enero y el 19 de noviembre de 1941, Kormoran hundió a 12 embarcaciones enemigas al mando de su capitán Theodore Detmers (39). Theodore fue protagonista el 19 de noviembre de uno de los hechos más extraños en la guerra. A las cuatro de la tarde, Kormoran navegaba a 10 nudos y 300 millas de la costa occidental de Australia cuando avistó a un crucero australiano aproximándose por estribor a toda velocidad y enviándole por radio un aviso para identificarse. Kormoran lanzó la señal de auxilio “QQQ Straat Malakka”.
Detmers tomó el intercomunicador para alertar a la tripulación sobre acción de combate inminente. Tras unos minutos, Kormoran transmitió la identificación “PKQ1” que correspondía al vapor holandés Straat Malakka. El Sydney se puso a mil metros de distancia y solicitó confirmar la identificación.
El capitán Detmers esperó a que el enemigo se acercara más cuando recibió por radio la demanda que ratificara la identificación y el tipo de carga que llevaba. La intención era ganar más tiempo. Los australianos insistieron en conocer el “indicativo secreto”. Detmers supo ahí que ese era el momento.
¡Abran fuego!
A las 17.35, Detmers ordenó izar la bandera de guerra de la Kriegsmarine y abrir fuego con todas las armas. En menos de 20 segundos, los cañones del Kormoran abatieron al buque. El puente quedó destrozado. También fue destruida la catapulta con el avión de exploración y el Control de Tiro. La primera salva australiana pasó arriba del Kormoran. El alemán disparó ocho salvas con intervalos de seis segundos, sin recibir respuesta del rival. A tan corta distancia sus cañones antiaéreos barrieron la cubierta australiana, en especial la estación de torpedos y la cubierta principal. El puente era despedazado con las ametralladoras antiaéreas de 37 mm y más de una docena de incendios se avistaban.
El Kormoran disparó dos torpedos más. El primero pasó delante de la proa y el segundo hizo blanco a la altura de la batería. La popa se hundió hasta la altura del mástil.
La lancha a motor del Sydney colgaba inerme y la catapulta con el avión fue lanzada al mar. El Sydney trató de embestir al Kormoran y pasó a un par de metros de la popa, mientras recibía el fuego alemán. El crucero australiano no pudo disparar más.
12 victorias y al mar
A las 18.00, de la sala de máquinas del Kormoran comunican al capitán Detmers que era imposible apagar el incendio y en segundos se corta la comunicación. El Kormoran se queda sin propulsión.
A las 18.25, Detmers dio la orden de cesar el fuego mientras el Sydney se alejaba lentamente envuelto en llamas. Hasta las nueve de la noche los hombres del Kormoran vieron apagarse el resplandor rojizo en la oscuridad. A todo eso, el fuego en la nave alemana se extendía mientras los hombres trataban de lanzar los botes salvavidas. Pusieron cargas explosivas en el casco y al lado de los depósitos de combustible. Cerca de las 23.00 Detmers ordenó abandonar el buque. Poco después se escucharon las explosiones y el Kormoran desapareció de la superficie del mar.
Tras ser liberado y repatriado, el alemán Detmers fue condecorado, en 1947, con la Cruz de Caballero.
El pasado 16 de marzo fue hallado el Kormoran y al día siguiente el Sydney, 67 años después de la batalla que ambos libraron y los llevó al fondo eterno del mar.
En su último combate engañó a un crucero australiano: esperó que se acerque y lo destruyó.