En medio de una gran incertidumbre y temor fruto del encono político, se ha iniciado el jueves el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana Misiones de Chiquitos.
Los viejos templos de San Javier, Concepción, San Ignacio de Velasco, Trinidad, San Ignacio de Moxos, San José, Ascensión y muchos más, acogen a miles de turistas extranjeros y bolivianos que asisten no sólo para oír la bella música interpretada por una cincuentena de conjuntos de todas las latitudes, sino también para maravillarse con las iglesias misionales restauradas, centro de cultura, de evangelización y de asentamiento poblacional y defensa del territorio nacional durante el siglo XVIII.
Kristiansand Symph Orchestra, Café Zimmerman, Música Temprana, Philadelphia Brass, Ensamble Travertino, Academia Daniel, Poznan Boy's Chore, Ensable Martin Schmidt, Calíope, son los nombres que se pronuncian en estos días en Chiquitos y Moxos, y en la propia Santa Cruz de la Sierra. Mientras que en las viejas taperas arregladas de la Chiquitania, en las antiguas iglesias de los jesuitas, se escuchan voces danesas, polacas, inglesas, italianas, alemanas, suizas y, por cierto, el español. El español en toda su majestuosidad y cultura, el español de Bolivia y el de argentinos, chilenos, uruguayos y otros tan caros para nuestro sentimiento americano.
Bolivia está de fiesta en Chiquitos. Es la fiesta del barroco, evento boliviano que se presenta, como lo hará pronto en La Paz con el Gran Poder, a través de danzas y folklore.
Ésta es la Bolivia que el Estado debería promocionar sin medir recursos. Mientras los políticos bolivianos, oficialistas y opositores, salen a denigrarse mutuamente fuera del país, en Chiquitos se revive la historia culta de nuestra nación.