La FIFA hizo del fútbol un negocio El máximo ente del balompié mundial basa su poder en la economía, aunque nació como una entidad sin fines de lucro. Pese a enarbolar una estructura democrática, sus decisiones las convierte en autocráticas.
La Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA) se fundó en 1904 y la retórica de su actual presidente, Joseph Blatter, evoca el sueño de esa era en que el deporte impulsaría la unión mundial.
El artículo El feudo de la FIFA, publicado en el New Yorker, señala que al igual que el Comité Olímpico Internacional, fundado una década antes, el organismo del fútbol era un prototipo de las organizaciones no gubernamentales, libre de las influencias de los Estados y del mercado (ya que técnicamente es una entidad sin fines de lucro).
La FIFA le da a cada país del mundo un voto, las Islas Salomón tienen tanto poder como los gigantes del fútbol mundial. Supuestamente gobierna de manera imparcial, preocupada sólo por el bienestar del juego.
La paradoja es que las cosas que hacen que la FIFA parezca una organización ideal —su estructura de voto igualitario y su protección de fuerzas externas— son las mismas cosas que la han hecho una autocracia poco clara.
Como Blatter no tiene que responder ni al Estado ni al mercado, puede hacer lo que quiera para mantenerse en el poder.
“La FIFA vende productos, las selecciones nacionales. Entre los 10 más importantes, Brasil es el más caro”, dijo Carlos Mesa, ex presidente de la República e historiador que colaboró con el informe de defensa de la altura de La Paz entre 1995 y 1996.
Esta versión es similar a la del ex titular de la FIFA, Joao Havelange, en la década de los 90. “El fútbol es un producto comercial que debe venderse lo más sabiamente posible”, señaló.
Además, según el escritor Eduardo Galeano, “la venta de los derechos para televisión es la veta que más rinde y la FIFA (...) recibe la parte del león de lo que paga la pantalla chica”.
“El fútbol es la quinta actividad económica más importante del planeta. Una de cada cinco personas vive directa o indirectamente de esto”, sostuvo Guido Loayza, ex titular de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) en la temporada en la que surgió el primer intento de veto.
Las frases
En el caso de Bolivia, la FIFA no es seria. Ni un club de amigos actúa con tanta falta de responsabilidad. Carlos Mesa, ex Presidente del país.
Blatter juega para Brasil. Contra Bolivia se armó un complot, por una rabia enfermiza de Teixeira. Guido Loayza, ex presidente de la FBF.
El fútbol es un producto comercial que debe venderse lo más sabiamente posible. Joao Havelange, ex presidente de la FIFA.
El poder
El pretexto Con la excusa de la “autonomía del deporte”, Blatter tiene poder para torcerle el brazo a cualquier gobierno.
Una idea sólida Blatter admite que “La FIFA no es perfecta y que no tenga a la gente ideal trabajando por ella, pero la idea básica es sólida”.