La otra cara del ente rector del balompié Las denuncias sobre sobornos, compra de votos y fraudes han sido recurrentes en las gestiones de Blatter y Havelange.
Fabio Cannavaro levanta la Copa FIFA, al caer el telón de Alemania 2006. Los italianos son los actuales campeones del mundo y los dirigentes, los grandes ganadores.
Dueño de la pelota. El suizo Joseph Blatter es el mandamás de la FIFA desde 1998. Se le acusa de comprar votos y lograr adhesiones con oscuras prebendas de acuerdo al periodista Claudio Chaparro, del diario La República de Lima, Perú.
El dato, por sí solo, puede explicar muchas cosas: el fútbol ocupa el cuarto lugar entre las industrias que más dinero mueven en el mundo y sólo es superado por el narcotráfico, la venta ilegal de armas y los laboratorios farmacéuticos. En otras palabras, la cantidad de millones de dólares que produce el fútbol en el mundo es descomunal.
Sin embargo, igual de impresionante es también la historia de corrupción, sobornos y hasta fraudes electorales que recae sobre la transnacional que maneja ese fastuoso imperio: la FIFA.
Desde 1998 el rostro de la FIFA es el economista suizo Joseph Blatter. Pero sea con él o con su antecesor —el brasileño Joao Havelange—, los escándalos por dudosos manejos financieros y por el absolutismo del poder han rodeado al organismo.
Cuando Blatter sucedió a Havelange, en 1998, ganó una elección apretada: 111 votos versus 80 a favor del sueco Lennart Johansson. En el 2002, fue reelegido por 139 votos para el suizo frente a 56 a favor del camerunés Issa Hayatou.
Elecciones en la FIFA
ULTIMA ELECCIÓN: En el 2006 ya ni siquiera hubo votación de los asistentes a la reunión de FIFA, los 207 países miembros del organismo reeligieron a Blatter por aclamación en un congreso.
IRREGULARIDADES: En los comicios de 1998 se habrían intentado comprar los votos de los representantes africanos, quienes pretendían votar en masa por el sueco Lennart Johansson.