El estadio Santiago Bernabéu disfrutó sintiendo al Real Madrid campeón, pese a que el triunfo del Villarreal aplazó los festejos, pero no el ensayo del alirón con un partido vistoso, de buen fútbol, en el que el argentino Javier Saviola demostró las razones por las que viste de blanco.
La Cibeles tendrá que esperar pero el Bernabéu comenzó a disfrutar de una fiesta anticipada. Degusta el juego de un equipo crecido, que se siente campeón y sin ataduras ni presión, por la amplia distancia con sus perseguidores, desata su mejor fútbol.
Poco importaba que el triunfo del Villarreal impidiese el alirón.
Las paradas de Diego López, portero formado en el Real Madrid, ante el Real Betis prolongaban la lucha por el título español y el equipo blanco lejos de relajarse, conocedor del resultado, saltó al césped con el triunfo en la mente ante un Athletic que confirmó su crecimiento.
Saviola se 'colaba' en el equipo titular del Real Madrid y demostraba que Bernd Schuster ha sido injusto con él. Desaparecido en el mapa desde su lesión en la eliminación copera, el Conejo ha esperado su oportunidad con bastante paciencia.
Es su forma de ser. Hay quienes le acusan de ser demasiado conformista, pero hoy demostró que merece aún más.
Arrancó el duelo con un ritmo endiablado. La presión del Madrid y la velocidad que imprimió a su fútbol desde el inicio hacían augurar una buena noche de fútbol que terminó 3-0. Los equipos se contagiaron del ambiente festivo de la grada. Madrid, EFE