El brasileño Mario Jardel, ex Botín de Oro del fútbol europeo, confesó ayer que lucha por librarse de la adicción a la cocaína, con la intención de regresar a la actividad en algún club de su país.
El delantero, de 35 años, jugó por última vez a fines del año pasado con el Newcastle Jets, en la liga australiana. Según declaró, desde entonces intenta poner fin a un vicio que "ha estropeado" su carrera. "Todo comenzó con malas compañías, luego vino el divorcio, la depresión y la cocaína", confesó el jugador, quien dijo con dolor que no puede ser "un ejemplo para nadie".
'Súper-Mario', como lo apodaron en Portugal, comenzó su carrera profesional en 1990 en el Vasco da Gama y luego siguió en el Gremio, desde donde partió al Oporto portugués, al fútbol de Turquía, Italia, Inglaterra, Argentina, España, Chipre y Australia. Río de Janeiro (Brasil), EFE