Dentro del proceso que la Prefectura de Santa Cruz ha llamado ´Autonomía al andar´, es importante saber cuáles serán los primeros pasos que la región debe dar, en el supuesto de que ni con la OEA montada en el cogote se suspenderá el referéndum del próximo domingo.
Como toda organización seria, lo primero debería ser establecer las pautas que regirán la designación de las principales autoridades regionales; para ello, a la brevedad, se deberá llamar a la elección de la Asamblea Departamental, ente responsable de la elaboración de las leyes regionales y del cumplimiento de las mismas. Una vez establecido este cuerpo legislativo, se deberá continuar con lo básico: definir cómo se elegirán las autoridades ejecutivas. Lógico sería que esta Asamblea defina que el Prefecto termine su mandato y que elabore leyes que definan cómo se elegirán las autoridades que actualmente están descentralizadas, pero que no responden a pautas claras de elección, autoridades regionales en Educación, Salud, Aduana, Impuestos, Caminos, etc.
Una segunda ley debería ser la ´LOPE´ departamental, que definiría la estructura del Poder Ejecutivo cruceño, esto es: sus secretarías y su estructura jerárquica. Y luego se establecerían los acuerdos a los cuales se llegue con el Gobierno respecto a la distribución de los impuestos, que genere ingresos nuevos y propios para el departamento. Ya hemos escuchado interesantes propuestas en sentido de crear impuestos en el sector agropecuario, que al no existir actualmente no podrían ser pretendidos por el Gobierno central. Es muy importante el impuesto sobre la tierra, además de justo. Históricamente ha existido pavor en Bolivia a gravar la tierra y esto debe ser único en el mundo. Esto debería hacerse en todo el país, empezando por quienes no pagan un centavo y ganan mucho, como los privilegiados cocaleros. Resulta que además de un negocio sucio, hollando a la Pachamama, se hace un negocio gratis y el más lucrativo de todos. De la misma forma, como ocurre en otros países, en Santa Cruz y en los departamentos autonómicos que se vayan sumando, se deberían crear impuestos sobre el uso de carreteras y otros servicios, dinero que necesariamente habría que invertirse en mejorar la infraestructura productiva, la salud y la educación.
Por supuesto sería necesario que cada año se apruebe una Ley de Presupuesto y que la Contraloría Departamental tenga plenas facultades legales y logísticas para velar por el cumplimiento de la misma, así como del funcionamiento de todo el aparato del Gobierno departamental. En eso habría que tener mucho más eficiencia que en la forma cómo se maneja el Gobierno central, que inconcebiblemente se pasa años sin aprobar un Presupuesto, lo que es demencial. Arduo es el trabajo que nos espera.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
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Ha llegado el 60º aniversario de la fundación del Estado de Israel. Un hecho importante para la historia. Pero el mundo de entonces ya no es el de hoy. Los enemigos de Israel se han fortalecido porque al derrotado, sea quien sea, siempre le asiste el tiempo, su único patrimonio.
Terroristas del mar
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