El canciller David Choquehuanca dibujó un apocalíptico cuadro en su intervención ante la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) del sábado en Washington, convocada para discutir la crisis boliviana. En este tipo de reuniones, se dicen muchas cosas que son de rutina; se dejan sobreentender otras que muestran posiciones; y, se escapan gestos y expresiones que delatan. A éstas me referiré.
Observé a un representante de un gobierno desesperado, cuyo presidente ha perdido autoritas, al que la situación se le ha ido de las manos y vino a la OEA como último recurso antes de la hecatombe. Fue, si se quiere, una confesión de parte cuyo relevo de pruebas era evidente: Lo del complot estuvo de más. Fue tan enfático en rechazar el referéndum del 4 de mayo en la rebelde Santa Cruz; dio la impresión de que sentía más temor por los resultados de la consulta que por el riesgo de confrontación interna que evidentemente existe.
Sin quererlo, creo, me hizo pensar que se dejó alimentar en demasía la polarización en su país, al punto de que parecen irreversibles las posiciones, particularmente de una oposición que, sintiéndose fuerte y con apoyos externos, no encuentra motivos para ceder, ni menos aún incentivos para sentarse a una mesa de negociación que no le ofrece ventajas. El viaje a EEUU fue para tratar de apagar la hoguera boliviana: a distancia, quizás retardado y con la OEA.
Siguiendo el engolado ritual oesiano, todos sus miembros apelaron a lugares comunes: El diálogo, el respeto al ´Gobierno democráticamente electo´, la integridad territorial, etc. En los floridos discursos hubo mucho de mágico y poco de realismo. En el ambiente se respiraba incertidumbre. Particularmente, en el caso del secretario Insulza y del subsecretario Caputo, la frustración e irritación eran evidentes con los prefectos de los departamentos rebeldes, por la carta del Consejo Nacional Democrático (Conalde) que llegó el viernes a último momento y que daba al traste con la mesa de diálogo que en su imaginación habían armado. Quizás ése no fue el mejor momento para expresar su insatisfacción como lo hicieron, porque pudiera ahondar resquemores en una oposición que ve al Secretario General con suspicacia.
El futuro no es nada halagador. Tal y como están las cosas, a regañadientes y seguro convencido de la inutilidad de su misión, Caputo deberá cumplir el mandato de la OEA y viajará a Bolivia en los próximos días. La oposición, en su lógica de ganar tiempo, difícilmente se sentará a negociar antes del día después del referéndum y el Gobierno boliviano esperará a que la mesa esté servida por Insulza para sentarse a negociar.
Creo que la OEA, si quiere hacer algo productivo en la crisis boliviana, debe situarse más en un punto equidistante entre las dos partes, no presentarse como una mandatada del Gobierno u/o gobiernos que no gozan de mucha simpatía en Bolivia y explorar ideas poco ortodoxas como la de proponer su acompañamiento a la realización de un proceso referendario en una fecha cercana, pero posterior a la escogida por el Conalde. De esta manera, pudiera darles la posibilidad a las dos partes de ceder algo sin perder la cara. En cualquier circunstancia, debe tener claro que, en estos casos, los timoratos pierden. Que innovando, la OEA tiene una excelente oportunidad de salir de su letargo y, en ese caso, el pueblo latinoamericano, que no estuvo presente en el Salón Simón Bolívar, tendrá mucho que agradecerle.
*Francisco Nieto es profesor y consultor internacional.
Aymarocentrismo y autonomías
Todos estamos pendientes del 4 de mayo, fecha elegida para el cuestionado referéndum de los estatutos autonómicos de Santa Cruz. Pero, la inquietud alcanza también al 1 de mayo y las horas siguientes porque el Gobierno anunció que en todas las capitales del país —¿en todas?— se realizarán marchas de las organizaciones sociales en contra del referéndum.
¿Y después del 4 de mayo?
El vicepresidente de la República, Álvaro García, al cuestionar el referéndum de Santa Cruz, señaló: "Los resultados de la consulta no tienen ningún efecto vinculante ni legal". Pero el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, dijo la verdad sobre la posición del Gobierno: "Tenemos que frenar el referéndum del 4 de mayo".
El aniversario 60 de la OEA
Hoy se cumplen 60 años desde que el 30 de abril de 1948, en Bogotá, Colombia, veintiún países firmaron la Carta de la Organización de los Estados Americanos. Respetar la soberanía y luchar por la democracia fueron los objetivos con los que se identificaron esas naciones.
Autonomías en Bolivia
Este fin de semana se llevará a cabo el referéndum para establecer un régimen autonómico en Santa Cruz. Es el primero en el país, pero la corriente autonómica no parará allí; luego seguirán otros referendos en Tarija, Beni y Pando. Todos ellos tendrían un denominador común: oponerse al centralismo del gobierno del presidente Morales.