Mayo, mes de las elipsis y de las ausencias. Sobre ellas se construyen metonimias poco consistentes, pero que tocan sensibilidades, de esas que te dicen poco pero que, en medio de tanto vacío, seguro que convocan. Por eso ahora las ´autonomías´ y las ´nacionalizaciones´ tienen el principal móvil de ocultar, por esa veleidosa necesidad de seducir multitudes.
Pero ya no es el ocultamiento lo que debe preocuparnos; figura, por cierto, harto explotada por el Gobierno. Sino, cómo se ha llegado a un cambio nada menor: la aprobación, vía referéndum, de los estatutos autonómicos cruceños, y en breve de tres departamentos más.
Quizás el hecho más relevante sea la institucionalidad estatal generada en las últimas dos décadas, poco sostenible en términos políticos y sociales; junto a ella, los límites de una base económica que, por su atraso, jamás pudo darse a la tarea de cumplir lo que se plantea todo Estado burgués que se precie de moderno: asegurar las bases de su acumulación y construir mecanismos para que ésta sea legítima. Ninguna de estas tareas pudo ser asegurada por las élites salientes del Palacio Quemado el 2005.
Frente a ese proceso inconcluso, marcado por el neoliberalismo, se levanta rápidamente Santa Cruz; al ver el derrumbe de ese Estado que tan pródigamente había generado condiciones para la Bolivia agroexportadora. La emergencia social del primer lustro del milenio generó las bases de una reforma estatal, y el rumbo que ésta tomó no gustó para nada al agro cruceño, ya engranado en una dinámica capitalista cuyas magnitudes fueron más visibles a partir de su accionar político de más reciente data.
Con un PIB que creció en más del 120% en los últimos 20 años y con los sectores más dinámicos de su economía articulados al agro (la industria de alimentos, el transporte y los servicios a las empresas), Santa Cruz no cuadra en las reformas comunitaristas del MAS, pese a que el Gobierno no pelea en contra de la gran propiedad privada. Las clases dominantes cruceñas no aceptan estos cambios simplemente porque los considera una amenaza para la expansión de su base de acumulación capitalista.
Hasta ahora, Santa Cruz ha peleado para negociar en mejores condiciones las ventajas de sus clases dominantes frente a los tímidos embates del Gobierno; a partir del lunes, esa meta habrá sido conseguida; lo que resta es una labor más dura, que va desde mirarse hacia dentro sin ese maquillaje de la modernización impostada, gestionar sus propias contradicciones y construir su hege- monía nacional. El gran signo de interrogación es si su base de acumulación se lo permitirá, pues, para esa labor se la ve un tanto esmirriada.
*Gustavo Luna es comunicador y trabaja en el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).
El reto del vientre
En un artículo sobre la apuesta a la multiculturalidad, el parlamentario italiano Gilberto Bonalumi utiliza un pasaje del Génesis para significar la complejidad de la convivencia multiétnica y multicultural en un tiempo de intenso ir y venir de gentes por impulsos y necesidades diferentes.
Guerra anunciada
Si hay enfrentamientos en Santa Cruz durante el referéndum para los estatutos autonómicos —que es lo más probable—, será principalmente responsabilidad del gobierno de Evo Morales. La consulta se ha convertido en la "historia de una guerra anunciada".
Largo olvido de los premios literarios
Los libros de la biblioteca de mi padre sufrieron entre traslado y traslado, a pesar del cuidado que él ponía para aminorar los daños. Los embaladores fueron poco cuidadosos con todo lo que no tenía por delante la etiqueta de frágil y los libros, si bien lo eran de muchas maneras sin parecerlo, no recibieron atención especial.
El 4 de mayo, detrás de la fiesta
Dicen por ahí que el enemigo de tu enemigo es tu amigo… y tengo la impresión de que muchos cruceños van a adscribirse el próximo domingo al refrán popular.