El mundo moderno exige trabajar más de ocho horas al día Pese a que las leyes instruyen un máximo de ocho horas de trabajo diario, la rutina real exige que jefes y empleados permanezcan en sus fuentes laborales más tiempo, sin contar las tareas que se llevan a casa.
PRODUCCIÓN FOTOGRÁFICA • Claudia Oblitas Hurtado, funcionaria de World Trade Asociation, posa para este medio.
La vida moderna y el desarrollo de la tecnología condicionan al ser humano a extender su jornada laboral por encima de las ocho horas estipuladas en la ley.
En este día en que se conmemora el Día Internacional del Trabajador, esta percepción la comparten incluso las autoridades del ministerio del área.
Así, el director Jurídico del Ministerio de Trabajo, Javier Viscarra, explica que sus labores se han extendido hasta su hogar. “Cuando estoy en casa me dedico a revisar documentos, información que me llega por diferentes medios y además preparo mis clases (da cátedra); no dejo el trabajo sólo en la oficina”.
Viscarra dice que hay días en que trabaja 10 horas, “sin contar las que me paso en la docencia u otras actividades. No podemos parar, ya que invertimos en nuestro futuro y el de la familia”.
El fenómeno es el mismo en instituciones públicas y privadas. Mario Chipana Núñez es auxiliar en una agencia de turismo y asegura que su jornada supera muchas veces las ocho horas. “Tenemos que trabajar. No podemos perjudicar al cliente que necesita viajar. Y si esto significa quedarnos más tiempo, pues lo hacemos”, afirma Chipana.
La tecnología también influye. El uso de las computadoras facilitó el procesamiento de datos y la obtención de la información, pero, al mismo tiempo, incrementó la cantidad de trabajo del usuario, que traslada la carga laboral al hogar. “Yo creo que la tecnología ayuda, permitiendo que uno transporte y acceda a cantidades masivas de información que puedes transportar. El problema es que también te permite llevarte más trabajo a casa. Yo laburo cerca a 10 horas diarias, por lo que tomé la decisión de no llevar material a mi hogar”, indica David Terrazas, abogado.
Para su colega Fernando Molina, la computadora reduce las horas de trabajo, incluso “en algunos rubros las máquinas están reemplazando a los hombres”.
La auditora Carla Durán asegura que trabaja cerca de 10 horas, ya que “siempre se presenta alguna emergencia que tenemos que ver, aunque sea las 10 de las noche. Y al día siguiente debemos llegar puntuales, sin garantía de que nos vayamos a hora”.
Para el contador José Luis Espinoza, el abogado Guery Velásquez y la auxiliar Débora Salles, el incremento de trabajo se debe a que las ocho horas “no bastan, hay que trabajar más para ganar más”.