La comisión liderada por el Defensor del Pueblo, y cuya misión es pacificar Alto Parapetí para probar las denuncias de esclavitud, regresó de Camiri (Santa Cruz) sin haber iniciado el diálogo entre los ganaderos de la zona y los indígenas guaraníes.
“Este es un primer viaje de trabajo. Fuimos a abrir las puertas y recabar información de todos los sectores”, explicó ayer Waldo Albarracín, defensor del Pueblo.
“Es un proceso que debe hacerse con cuidado ya que no pueden sacarse conclusiones en un viaje de dos días”, indicó la autoridad. Las tareas pendientes de la comisión son lograr un “clima favorable para que las partes en conflicto logren entablar un diálogo abierto”, añadió.
La comisión, conformada por las iglesias Católica, Metodista, Ekklesía, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, el Capítulo de Derechos Humanos de Bolivia y la Confederación de la Prensa, llegó el lunes a Camiri.
Allí se reunieron con la Asamblea del Pueblo Guaraní, representantes de los ganaderos y el Comité Cívico de Camiri, para recabar información sobre lo ocurrido en abril, cuando indígenas y cordilleranos se enfrentaron en circunstancias en que el Gobierno intentaba ingresar a Alto Parapetí para sanear las tierras.