El periodismo tiene como uno de sus recursos de información el uso de fuentes que piden la reserva del nombre, lo que en el oficio se llama el off the record, esto es, la posibilidad de utilizar una información sin revelar la identidad de quien proporciona los datos.
Evidentemente, el uso de esta técnica conlleva el consentimiento y la confianza del medio de comunicación, porque sabe, supuestamente, que se trata de una fuente confiable.
La Razón hizo un desafortunado uso del off the record en su edición del día martes 29 de abril, en la nota “YPFB logra acuerdos con dos capitalizadas” de la sección de Economía, en la que informaba que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos había cerrado tratos con las empresas Chaco y Transredes. Los hechos demostrarían, dos días después con los anuncios del presidente Evo Morales, que aquella información era errónea.
La nota de referencia tenía como origen a una fuente del Gobierno, la misma que o desconocía el curso de las negociaciones y prefirió darnos pistas falsas o simplemente tenía el interés de inducirnos al error con escondidas intenciones.
Pero como nuestro compromiso con la verdad es parte de la relación directa de este medio con sus lectores, la Dirección de La Razón invoca a la comprensión de ellos para que disculpen este lamentable error que, inducido o no, pudo afectar en ese caso específico la seriedad con que nuestra casa periodística se propone manejar cada una de las informaciones.
Ese error nos llevará a poner más atención en la calidad de las fuentes que utiliza nuestra Redacción y a recordar, seguramente con más rigurosidad, que un medio debe siempre ser escéptico frente a la información proveniente de fuentes que quieren guardar en reserva su identidad.