Todos estamos muy angustiados por el posible enfrentamiento entre hermanos, por la división a lo largo y ancho del territorio y por el desentendimiento en que nos encontramos. Todo ello genera incerti- dumbre y temor… ¿Qué nos pasa? ¿Será que el presagio bíblico ha logrado que Satanás se incruste en el corazón de quienes deberían conducirnos por el sendero del entendimiento, cambiando este objetivo por el del odio y la división?
¿Acaso no somos hermanos de verdad? Bolivia nació en 1825 con la participación de Chuquisaca, La Paz, Santa Cruz, Potosí y Cochabamba. Entonces y a lo largo de nuestra historia, hubo entendimiento entre collas y cambas y, no obstante divergencias, seguimos adelante unidos construyendo el futuro de nuestros hijos. Y, ahora, ¿por qué no hay entendimiento?
¿Acaso es casual que la sede de gobierno se llame Nuestra Señora de La Paz? ¿Acaso es casual que el departamento oriental se denomine Santa Cruz? (la cruz de Cristo). ¿Acaso no significa nada el hecho de que en el corazón del país se erija la imagen imponente del Cristo de la Concordia?
Recuerdo hace algún tiempo en que me encontraba en Santa Cruz conversando con un amigo gringo, comentando la pujanza cruceña, y me decía: ´Bolivia no tiene mar, pero tiene Santa Cruz…´. Qué significativa, real y pertinente la opinión de ese extranjero.
Ese hermoso departamento está dirigido por sus hijos, pero nos pertenece a todos los bolivianos; más aún cuando su terruño recibe a compatriotas de todos los rincones del país, que trabajan arduamente contribuyendo al desarrollo cruceño. Entonces, entendámonos de una vez…
Conforme transcurre el tiempo y se pierden las oportunidades de dialogar, lamentablemente se van ahondando las diferencias. Somos un hermoso país. Lo hemos escuchado mil veces, desde las aulas escolares, seguido de los lamentos de que somos ´un pordiosero sentado en un sillón de oro…´.
Agobiado por la incertidumbre, siento la pertinencia de reiterar parte de un artículo mío, publicado por este medio el 6 de agosto de 2003, cuando mi arenga buscaba estimular la recuperación de nuestra autoestima y, refería: ´Antes de ser un Estado organizado fuimos vanguardia en las luchas libertarias. Si bien se reconoce el 25 de mayo de 1809 como el primer grito libertario de América, existen antecedentes épicos aún más antiguos que precedieron las luchas del Alto Perú que se irradiaron hacia nuestros vecinos, como fue aquel 30 de noviembre de 1730 en que Alejo Calatayud se levantó contra los españoles, costándole la vida habiendo sido descuartizado.
El hito histórico de mayor trascendencia constituyó el triunfo de Esteban Arce en la batalla de Aroma el 14 de noviembre de 1810, demostrando que el ejército español no era invencible. En esta batalla se destruye la columna vertebral de un ejército profesional como era el realista. Y, hay más: en el Siglo XVII el Alto Perú —hoy Bolivia— exportaba tecnología de avanzada desde la Casa de la Moneda, donde se acuñaban las mejores monedas para algunos países europeos y para el Vaticano; el Cerro Rico de Potosí produjo ingentes cantidades de plata. La plata, como metal, era tan exitosa que le dio su nombre al río sudamericano y hasta se podría afirmar que la Argentina, que proviene del latín ´argentum´, adopta este denominativo heredado del noble metal. Potosí, con 200 mil habitantes, era más poblada que Buenos Aires y que muchas ciudades europeas, contando con la primera Escuela de Ingeniería de América, la misma que funcionó en la Casa de la Moneda desde 1890.
Y, hay aún más: Bolivia exportó valentía y sabiduría. Cornelio Saavedra, potosino, formado en la universidad de Chuquisaca, fue el primer y heroico Presidente de Argentina, siendo Presidente de la Junta Revolucionaria que tomó el poder el 25 de mayo de 1810. Este boliviano es discriminado por la historiografía oficial argentina. El Mariscal Andrés de Santa Cruz es el único extranjero que recibió en 1824 el grado de Gran Mariscal del Perú y luego fue su Presidente entre 1826-1827. Estos son algunos antecedentes de quiénes somos. ¿Será que tenemos motivos para ser orgullosos de ser bolivianos? ¿Será que en estos días podríamos ser capaces de unirnos y organizarnos para reconstruir nuestro país?´.
Pensaba: Y, es que nacimos para ser una potencia regional. El Mcal. Santa Cruz organizó Bolivia de tal manera que nuestro destino era ser vanguardia económica, cultural y militar en Sudamérica.
Compatriotas, no perdamos la fe; no fomentemos la división haciendo caso a politiqueros que nos confunden; miremos el futuro con optimismo. Estemos seguros de que nuestros dirigentes nacionales abrirían sus corazones para no desperdiciar nuestros valores nacionales y poder construir juntos el país que merecen nuestros hijos. ¡Esta crisis nacional no nos ha matado todavía y tampoco se lo permitiremos...!
*Álvaro Burgoa T. es ex presidente del Comité Cívico de Cochabamba.
El anodino 4 de mayo
Escribo esta columna a pocos días del referéndum autonómico de Santa Cruz; para unos, el inicio de una nueva era de la dinámica historia de Bolivia, basados en el conocido aforismo "Si quieres la unidad, prepárate para la separación"; para otros, tan sólo una encuesta cara que hay que impedir a como dé lugar, basados en el afamado manual aborigen: "Mil maneras de lanzar un boomerang".
Revolución: Estado descentralizado
Escribo una semana antes del 4 de mayo de este 2008, fecha fijada para aprobar en Referéndum del Estatuto Autonómico de Santa Cruz, todo parece indicar que se realizará, pero aunque no sucediera eso, entiendo que el camino de Bolivia esta marcado: es la vía hacia la descentralización del Estado,
Delegar poder
Periodistas de varios medios brasileños estuvieron en las últimas semanas en Bolivia intentando entender las razones que llevaron a una división tan marcada entre los bolivianos. Más allá de exponer las motivaciones de uno y otro lado, los reportajes expusieron cierta perplejidad ante las dificultades para superar la crisis.
Procacidad gubernamental
Lo menos que se puede decir es que el Gobierno se ha conducido desvergonzadamente con Santa Cruz. Ha tenido una actitud cínica y procaz, tratándola como al enemigo más peligroso.