El primer ministro israelí, Ehud Olmert, fue sometido ayer a un interrogatorio policial por sospechas de corrupción, informaron fuentes oficiales. El misterio que rodeó al interrogatorio, anunciado repentinamente el jueves por la noche, así como las filtraciones de prensa sobre la índole de las sospechas, asestaron un nuevo golpe a la imagen de un jefe de gobierno que es poco popular.
“El primer ministro fue interrogado por un equipo de la sección de fraudes, Shlomi Ayalon”, dijo el portavoz de la Policía, Micky Rosenfeld, sin dar otras precisiones. Los agentes ingresaron discretamente en la residencia de Olmert, bastante antes del horario anunciado para el interrogatorio, a fin de evitar a la prensa, indicaron periodistas.
Según la radio pública, la decisión de interrogar a Olmert se tomó a raíz de una “evolución importante” en las investigaciones. La radio pública afirmó que pesan “sospechas graves” sobre el dirigente y vincula esta nueva incidencia al interrogatorio de su ex jefa de gabinete, Shula Zaken.
Zaken es investigada por sospechas de que usó su influencia personal para conseguir el nombramiento de altos funcionarios de la administración fiscal que habrían acordado reducciones de impuestos a sus allegados. La justicia mantiene en secreto, a pedido de la Policía, los pormenores del caso. Jerusalén, AFP