Hoy es un día histórico y complejo. Es un día cargado de emociones y donde casi se puede palpar la disputa del poder. Obviamente, existe y existirán múltiples lecturas sobre los eventos de esta jornada. En la actualidad, algunos creen que es un momento de ruptura, desencuentro o el inicio de la fragmentación del país. Otros piensan que este día, visto de una perspectiva más de largo plazo, puede ser el inicio de un complejo proceso de desbloqueo de dos agendas de políticas públicas que, en realidad, deberían converger.
Por un lado, están las causas legítimas de inclusión social e indígena que fueron impulsadas por el gobierno del presidente Morales y, por otro, el proceso autonómico que para muchos bolivianos(as) es una esperanza de más democracia, participación social y desarrollo local cualitativamente superior.
¿Cómo destrabar estos procesos que por ahora andan paralelos? Sin duda, esta es una de las tareas intelectuales y políticas más complejas que la nación ha enfrentado, pero no una misión imposible.
Primero, debemos reconocer que tanto la inclusión social como las autonomías son causas justas y genuinas que han hecho carne y verbo en millones de bolivianos. Ambas tienen respaldo social, más allá de los liderazgos circunstanciales. Segundo, son reivindicaciones que tienen objetivos y medios que son fuertemente complementarios. Tercero, la inclusión social y las autonomías deben ser liberadas de las cárceles de los radicalismos, tanto de izquierda como de derecha, que las han instrumentalizado: los unos, para imponer un proyecto político autoritario, y los otros para proteger intereses sectarios y conservadores. Cuarto, estas finalidades sociales son hechos políticos y sociales irreversibles. Quinto, el país requiere de un diseño institucional y político que permita que ambos objetivos entren en un círculo virtuoso. En este contexto, el desafío de la autonomía es construir una nueva Bolivia solidaria e inclusiva, desde las partes hacia el todo. Esto es romper con el mito de la locomotora. En el pasado, el modelo centralista de desarrollo establecía una arquitectura institucional donde una región lideraba al resto. Potosí en su momento y después La Paz y Santa Cruz fueron las locomotoras del crecimiento económico que jalaron el resto de los vagones departamentales.
El desafío de la autonomía es pensar en el país como una red de actores territoriales que deben resolver sus problemas de producción, pobreza y exclusión social desde lo local. Al mismo tiempo, implica revalorizar la conexión y la integración solidaria entre departamentos. Cuanto más integrados están los nodos (departamentos o municipios) de la red, el valor productivo y social de ésta crecerá exponencialmente. El proceso político y económico que se abre con las autonomías nos desafía a seguir la estrategia de la araña que teje una red a través de círculos virtuosos, disminuye el peso del tamaño y revaloriza la complementariedad y las partes, pero a base de solidaridad.
A su vez, el reto de la inclusión social es aterrizar, en el territorio local, políticas concretas y efectivas de producción, empleo, salud, educación; en suma, impulsar una revolución productiva y social cerca de la gente. Los desafíos del aumento de la productividad y el empleo están cada vez más a nivel local.
Asimismo, el desarrollo se debe basar en una mayor participación de la sociedad civil, tanto en la búsqueda de los objetivos como en su implementación. La producción competitiva y el crecimiento sostenible tienen más de autodescubrimiento que de imposición.
Las sociedades productivas aprenden a generar riqueza a través de sus errores y aciertos mirándose en el espejo de sus limitaciones y virtudes. Políticas públicas coordinadas entre los gobiernos central y regional deben tener dos centros: la lucha contra la pobreza y la búsqueda de la competitividad desde lo local.
Con los niveles de pobreza que registra Bolivia, no es viable ningún modelo de desarrollo a ningún nivel. No es posible tener acciones eficientes del Estado, local o nacional; crear empresas competitivas o tener un sistema político estable rodeado de miserables. Por lo tanto, la prioridad del Gobierno y de la sociedad civil debe ser la lucha contra la exclusión y la pobreza.
Además, no hay economía en el mundo que haya crecido sin desarrollo tecnológico base de la competitividad contemporánea. Reducir la brecha del conocimiento, la brecha digital, debe ser prioridad de las políticas regionales y nacionales. El desarrollo local es el camino más corto para promover la inclusión social y étnica.
Juntar ambas agendas en la perspectiva de las políticas públicas implica la construcción de equilibrios mínimos intra poder regionales, léase departamentos y municipios, y entre éstos y el poder central que, a futuro, tendrá más un rol de coordinador. Sin embargo, el desafío político e institucional más complejo del post 4M es la distribución del excedente económico del país, que necesariamente, más tarde que temprano, debería traducirse en un doble pacto: uno fiscal y otro productivo. Ambos acuerdos, de lo conceptual a lo práctico, deben comenzar a ser construidos desde mañana y entre todos aquellos que hayan entendido que Bolivia inicia una nueva etapa.
La confrontación histórica
Bolivia inaugura hoy, como lo hizo varias veces en su historia, una nueva etapa política que tendrá luego réplicas en toda la región. La tendencia neopopulista que ha surgido en Sudamérica es desafiada este domingo por los cruceños, que propician un modelo diferente en nombre de millones de bolivianos.
Brown, en caída libre
Gordon Brown llegó al poder en Gran Bretaña hace 10 meses, pero corre peligro de ser desalojado en las elecciones generales del 2010. El viernes, los laboristas británicos sufrieron una de sus derrotas más sonadas en los comicios en Londres y otros 159 municipios de Inglaterra y Gales.
Fumadores en el aire
La peculiaridad del medio aéreo de transporte, regido por el principio de la seguridad, y la realidad de establecer normas reguladoras del uso del tabaco, determinan la existencia de principios cada vez más rigurosos sobre el acto de fumar en los aviones.
Algunos sueños para Santa Cruz
Ya sabemos que, en términos jurídicos, el “referéndum cívico” no tiene aval, control técnico ni reconocimiento oficial, por mucho que lo convoque un prefecto electo, pues no es de su incumbencia hacerlo. Por eso mismo ni la OEA ni otras instancias internacionales tampoco le han dado el aval, tras haber recibido comisiones de ambos bandos.
El cuarto poder
En el Newseum, el museo dedicado al periodismo recién abierto en Washington DC, cada mañana se pueden leer las primeras páginas de los 80 periódicos más importantes del mundo, transmitidas por satélite al espectacular edificio —un monumento a la tecnología— levantado en la Pennsylvania Avenue, a medio camino entre la Casa Blanca y el Capitolio, y a un paso de los principales museos de la ciudad —la National Gallery,