Damas voluntarias salvan vidas a diario en el Hospital del Niño Mujeres de diversa edad y procedencia han conformado grupos de apoyo a las familias más pobres. Uno de los voluntariados antiguos lleva más de 50 años en esta misión. Cada uno tiene a su cargo cierta cantidad de salas.
VISITA AL HOSPITAL • Tres damas voluntarias visitan a uno de los pacientes de la sala de Neumología del Hospital del Niño. Ellas acudieron al lugar a pedido de este medio, el viernes.
Un grupo de mujeres marca la diferencia en el Hospital del Niño de La Paz. De hecho, gracias a ellas, decenas de niñas y niños salvaron la vida en ese nosocomio. No son médicos ni enfermeras y tampoco ingresan a quirófano, se trata, más bien, de las damas voluntarias.
“Si no fuera por el apoyo de las damas voluntarias, aquí (en el Hospital del Niño) no se salvarían vidas; esto es posible gracias a toda esa solidaridad destinada a los niños del hospital”. Así describe Rosario Vargas, jefa de la Unidad de Trabajo Social de ese nosocomio, la labor que desarrollan las damas voluntarias.
Ellas están organizadas en grupos y cada campaña es coordinada con el hospital, que conoce al detalle las necesidades de los pacientes y sus familias.
Recaudan fondos entre los miembros de las misiones diplomáticas, amigos, e incluso realizan aportes personales. Los aportes se reciben en efectivo o a través de diversas actividades.
Los recursos se destinan, entre otros, a la compra de medicamentos, a pagar exámenes de laboratorio o a cubrir la deuda de la cuenta en el nosocomio cuando los niños son dados de alta.
Fresia Saravia, trabajadora social del centro de salud que atiende a cerca de 300 niños cada día, señala que en la mayoría de los casos las familias de los pacientes no pueden cubrir el costo de los servicios, momento en que se recurre a su colaboración.
“La situación actual está tan deprimida que las familias de los niños se ven impedidas de pagar (los servicios) y tenemos que recurrir al voluntariado para cubrir y garantizar la vida de un paciente; sin recursos, lastimosamente no tenemos nada. Las damas voluntarias son un pilar fundamental para la vida de los niños que atendemos”, comenta.
Cada grupo de voluntarias tiene a su cargo un número determinado de salas de internación, que también cuidan y reacondicionan con cierta periodicidad.
“Se esmeran para que las salas de las que se hacen cargo estén lindas; cambian cortinas, cubrecamas, hacen una competencia sana. Llegan con tortas y masitas en el cumpleaños de alguno de los pacientes, y en Navidad y el Día del Niño hay fiesta en el hospital”, destaca Vargas.
El trabajo de voluntariado empezó, en muchos casos, hace más de 50 años, como es el caso de la Asociación de Damas Bolivianas Extranjeras, que asiste a los desposeídos desde 1950.
“Nosotras somos privilegiadas de tener niños sanos; aquí uno ve la otra cara de la moneda, advierte mucha pobreza, gente tan necesitada que a veces no tiene cómo pagar los medicamentos. Nosotras aportamos con un granito de arena con la finalidad de beneficiar a los niños”, afirma Carola Lara, miembro de esta asociación conformada por esposas de diplomáticos y otras mujeres motivadas únicamente por un sentido de solidaridad.
Ángela Deppe, miembro de las Damas Voluntarias de Alemania, explica que en su caso trabajan de 15 a 20 mujeres. “Al mes gastamos casi tres mil euros, es decir unos 30 mil bolivianos en medicamentos, exámenes y estudios”.
Además, cooperan con los niños enfermos de tuberculosis y desnutridos que no necesariamente son internados en el Hospital del Niño. “Damos leche a niños del Hospital Holandés”.
Leonor Riveros de Gallardo pertenece a las Damas Voluntarias Niño de Praga, agrupación conformada, en su mayoría, por mujeres jubiladas; ellas están a cargo la sala de Neurología. Riveros dice que su misión se siembra en la solidaridad y el amor. “Hacemos un trabajo voluntario de todo corazón, con mucho amor a todos los niños de escasos recursos, trabajamos en coordinación con Trabajo Social, específicamente con la licenciada Fresia Saravia, que está a cargo de este piso”, afirma Riveros.
Relató que llevan 12 años continuos de labor. “Generamos los recursos poniendo una cuota de 100 bolivianos mensualmente entre las 10 miembros; éramos 12, pero lastimosamente hemos perdido a dos que se fueron de este mundo. Cada mes reunimos unos mil bolivianos. Ese dinero lo acopiamos, lo ahorramos y lo usamos de acuerdo con las necesidades”.
Eventualmente, reciben también aportes desde San Francisco (EEUU) y realizan actividades extra. “Alguna vez las damas nos envían 200 ó 500 dólares y todo eso vamos reuniendo en nuestro fondo. Cuando nos faltan recursos hacemos una actividad, por ejemplo un té rummy, entre todas las damas y las amigas”.
El director del Hospital del Niño, Christian Fuentes, sostiene que el nosocomio “está agradecido con todas las instituciones que nos cooperan; es gracias a la sensibilidad y a la solidaridad de estas entidades que nosotros tenemos el equipamiento mínimo para atender a los pequeños pacientes” que los requieren.
“Las damas voluntarias son un pilar fundamental para la vida de los niños y niñas que atendemos a diario en este nosocomio”. Fresia Saravia, trabajadora social del Hospital del Niño.
Historias de solidaridad
“Necesitaba una cirugía de corazón”
LEONOR RIVEROS. Damas Voluntarias Niño de Praga.
“Al hospital llegó un niño que necesitaba con suma urgencia una operación de corazón. Ese niñito se ganó el amor de todas las damas voluntarias. Lastimosamente, la cirugía que precisaba no se podía hacer en La Paz y nos enteramos de una alternativa en Cochabamba; pero su éxito no estaba cien por ciento garantizado, así que entre todas nos pusimos en campaña para buscar otro lugar dónde practicársela.
En Buenos Aires (Argentina) nos garantizaron buenos resultados, pero necesitábamos 10 mil dólares para financiar el proceso. Entre todas las damas voluntarias y las instituciones que trabajan por la misma causa, motivados por la solidaridad y el amor a los niños, conseguimos ese monto. Hicimos campañas grandes, varios té rummy y nos movilizamos incluso a través de los medios de comunicación.
Reunimos 12 mil dólares y el pequeño fue enviado a Buenos Aires, con su papá y con un médico boliviano que se encargó de su recuperación durante más de una semana. Tanto su papá como el médico y el pequeño retornaron al país y ahora el niño está completamente sano. Ése es nuestro trabajo, ayudar a los niños que lo necesitan”.
“Son acciones de solidaridad”
CHRISTIAN FUENTES. Director del Hospital del Niño.
“Habitualmente, las damas voluntarias conservan su labor en el anonimato; eso es característico de ellas. Muchas prefieren que su nombre no se mencione porque es una acción de solidaridad y no de publicidad.
Una de las experiencias que me viene a la mente es la referida a los logros en la sala de Quemados, cuyas responsables han logrado contactos con la Universidad de Galveston, Estados Unidos, y periódicamente estamos enviando niños a ese país.
Hasta el momento, seis niños han viajado a Estados Unidos para ser tratados luego de sufrir quemaduras severas cuyo cuidado requiere de mucha tecnología, por ejemplo, piel artificial para la superficie corporal que ha resultado quemada.
Actualmente, dos niños bolivianos son tratados allí gracias al apoyo de este grupo de damas solidarias, que han posibilitado su traslado a través de sus relaciones con el despacho de la ex oficina de la Primera Dama, esto incluye los trámites necesarios para el viaje de los niños con la ayuda de American Airlines, la Embajada Americana y el hospital. Un médico boliviano está con los dos niños en EEUU”.