De la misma forma que las fraternidades de morenadas (pesadas) compiten por ser las mejores, las otras categorías, danzas livianas y autóctonas, tampoco escatiman esfuerzos.
El presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, Fernando Valencia, dijo que las 59 fraternidades que participan de la festividad no escatiman en gastos para alcanzar el primer puesto en la entrada.
“Todas las fraternidades tienen sus pasantes, todas planifican fiestas con grupos de moda para conseguir mayor popularidad y prestigio, y todas se esmeran por innovar sus trajes para estar al día con la moda”, dijo.
El titular de la asociación folklórica aseguró que hasta los grupos de bailarines más pequeños, que no sobrepasan los 200 integrantes, organizan al menos tres fiestas anualmente, en el primer ensayo, el día de la Promesa y para el festejo de la Diana.
“En estas fiestas cada fraternidad, a su propio estilo, organiza su uniforme, contrata dos o tres orquestas y su banda”.
Asimismo, explicó que los grupos denominados livianos como la kullaguada, llamerada, pujllay, caporales y los de bailes autóctonos como sicuris eligen el diseño de su vestimenta y lo guardan en secreto para lucirlo el día de la fastuosa entrada.
Sin embargo, contrariamente a la costumbre de las morenadas, Valencia contó que son muy pocas las fraternidades de danzas livianas que luego de los ensayos realizan fiestas con orquestas y banda. “Pero en el Gran Poder no existe limitaciones para que cualquiera de los grupos participantes, mediante actos y recepciones, pueda publicitar su nombre y atraer más gente”.