La fiesta de la Cruz se celebra en todo el país SIMBIOSIS • Antes de la llegada de los españoles, los nativos tenían la fiesta del dios Illapa o del rayo, luego ésta fue cristianizada. A la Chiquitanía y a Santa Cruz llegó con la evangelización.
EN VIGILIA • Agricultores de los valles velan los pedidos que le hacen al tatita para que los multiplique, sucedió ayer.
Del occidente al oriente, la fiesta de la Cruz, asociada con la fertilidad en el mundo andino, se celebra con devoción entre los creyentes, aunque, según el antropólogo Wilfredo Camacho, en los valles cochabambinos el festejo es el resultado de la simbiosis de la cultura cristiana y andina, en tanto que en Santa Cruz es solamente religiosa.
“La fiesta es la simbiosis de la parte cristiana y andina; hace más de cinco mil años los abuelos tenían el dios del rayo, Illapa, pero fue superpuesta con la colonización española y la volvieron la fiesta de la Cruz. En Santa Cruz se celebra con una visión más cristiana porque las misiones jesuitas llegaron a esas tierras con la cruz”, dice Camacho.
En el libro La permanente construcción de lo cruceño se lee que en el siglo pasado se celebraba con mucha pomposidad la fiesta de la Santa Cruz, además de otras manifestaciones religiosas, hoy desplazadas por el Carnaval, que es la fiesta grande de la región. De hecho, la fiesta de la Cruz es una de las que más mantiene el verdadero sentido religioso. El antropólogo Camacho explica que la fiesta, dispersa en las parroquias del altiplano, chiquitanía y valles, empieza el 3 de mayo, desde la madrugada y culmina el 4 con los actos centrales que realiza la comunidad cristiana, pero lo más llamativo se presenta el primer día de la celebración, cuando la gente se acomoda fuera de las parroquias para elaborar figuras de vacas, ovejas, chanchos, tubérculos, con la bosta de la vaca, además de imágenes de niños en yeso o barro que son comercializadas.
Lo hacen “para que se multipliquen, pues es la fiesta de la fecundidad”, relata Camacho.
“La madrugada del 3 de mayo, los peregrinos, la mayoría agricultores, llegan hasta la imagen del Tatita. Le hablan, lo tocan, lo besan y lo soban. Dejan objetos rituales, piden hijos, animales, prosperidad en la tierra. Los hombres hacen su solicitud de mujeres, y las mujeres de hombres, algunas cholitas se le declaran al tatita. Para toda la ceremonia utilizan velas”.