Cuando el reloj marcó las cero horas del 3 de mayo, en el patio de la parroquia de Vera Cruz (a más de 15 minutos de la capital del Valle) los devotos llenaron el lugar con figuras de ganado trabajado en bosta de vaca y bebés hechos de barro para que el santo los multiplique y dé fertilidad.
Coplas, velas, flores y mucha fe llenan el santuario cochabambino de Valle Hermoso hasta donde los devotos se trasladaron para pedir al tata fertilidad. Luego de la misa, a la que los creyentes ingresaron con sus animales de miniatura, pasaron por delante de la figura del santo para que les favorezca con su petición.
Fuera de la parroquia, las coplas, acompañadas por el charango y acordeón, también son alusivas a la fecundidad. Con las canciones termina la época de las coplas que empezaron en Todos Santos. A la fiesta acuden más los agricultores y llevan su mejor producción para que se multiplique, señala el antropólogo Wilfredo Camacho.