Frágil fue la última obra que Teresa Dal Pero realizó con Teatro de los Andes. Ella misma escribió los textos junto a César Brie y actuó en una obra intimista, en la que una adolescente se niega a perder los sueños e inocencia.
"Soy una actriz y no una artista plástica", comienza por advertir esta italiana que se quedó a vivir en Bolivia, que ha hecho cine—está pendiente el estreno de Saber que te he buscado, sobre la hija de Jaime Saenz, dirigida por Mela Márquez— y que explora en las posibilidades del canto con el grupo VozAbierta. De inmediato explica: "Lo que hoy me lleva a realizar esta instalación —titulada Deshabitado— es una relación artística no concluida con Frágil y una nueva necesidad y pulsión” en tal sentido.
La obra será expuesta en el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (c. Ingavi y Sanjinés), entre mañana y el 15 de mayo. "Lo que me lleva a realizar una obra es una necesidad que se resuelve en el espectáculo y en lo que éste suscita en los espectadores", argumenta. "Pero cuando dejé de representar Frágil, sentí que esa pulsión que me había llevado a crearlo no se había resuelto y quedaba vigente, así como quedaba vigente lo que el público me había devuelto a través de él".
La artista sentía que aún tenía algo que decir y "que ciertas situaciones y ciertos materiales de la obra habían a su vez generado algo nuevo que urgía ser transformado y replanteado escénicamente y donde mi presencia como actriz ya no tenía cabida ni sentido".
Así nace la instalación que no es una reproducción de la obra ni una adaptación, pues "lo que aquí estoy proponiendo es otro horizonte de comunicación, otro sentido y otro uso de ciertos materiales que para mí y para varios espectadores de teatro, fueron un disparador".