¿Cuál es la impresión que le ha dejado la votación en las ciudades intermedias?
Los incidentes que se dieron en algunas regiones eran previsibles. Hay una fuerte oposición al tema autonómico en concordancia con la posición del Gobierno de rechazar el referéndum.
Existen bolsones que se oponen a la política del referéndum, por ejemplo las provincias chiquitanas. Hay lugares donde hay una resistencia militante y organizada, pero después el resto es fuerte. El tema de la autonomía ha calado.
¿Qué se viene a futuro?
Lo ideal sería que sea más que todo una señal de apertura al diálogo, pero no olvidemos que vienen otros referéndums y yo creo que en el caso del Beni el porcentaje no va a pasar por el de Santa Cruz. Ahí no hay bolsones de oposición organizada que puedan hacer o realizar hechos organizados como lo que vimos en San Julián y Yapacaní.
¿Es posible un diálogo?
Creo que la situación, a partir del referéndum, da mucho posicionamiento a la región de Santa Cruz y a las regiones opositoras al Gobierno para una negociación. Veremos cómo evoluciona. En eso el Gobierno tiene un rol importante.