Cuando el Gobierno inició el 2007 un proceso de prevaricato en Diputados a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional (TC), y tiempo después dichas autoridades renunciaron a sus cargos dejando a esa institución sin quórum, lo hizo consciente de que así se deshacía del único freno que tenía para imponer decisiones vía decreto supremo que ignoren la supremacía de la Constitución.
Hoy más que nunca se requiere del Tribunal para evitar que normas subordinadas vulneren la Carta Magna. El proyecto de Constitución, los Estatutos Autonómicos, la convocatoria a los referéndum y los decretos de nacionalización deben ser conocidos y resueltos por esa instancia; pero vemos que ministros y viceministros del Ejecutivo se dan el lujo de acomodar la ley a sus criterios políticos, cuando solamente los magistrados pueden establecer si se vulneró o no la Constitución.
En el caso del referéndum, los tribunos tienen la responsabilidad de resolver conflictos de competencia como el surgido entre la Corte Nacional Electoral y la Corte Departamental de Santa Cruz.
El TC es un freno al ejercicio político y evita que se genere un clima de inseguridad jurídica, que se ahuyente la inversión extranjera y que se lleve al Estado a enfrentar posibles juicios internacionales.
Una manipulación política del MAS en el Parlamento llevó a fojas cero la elección de magistrados del Tribunal, maniobra que busca incluir en las listas a candidatos que habían sido inhabilitados.
El Gobierno no debe olvidar que además de los recursos de inconstitucionalidad que afectan la aprobación de leyes, decretos o resoluciones que sean contrarios a la Constitución, esa institución tiene la función de proteger y velar los derechos y garantías fundamentales de todos los ciudadanos: a nivel nacional, suman más de 1.600 causas pendientes de gente que se encuentra detenida indebidamente.
Queda claro que es urgente que la mayoría oficialista en el Parlamento priorice la elección y nombramiento de estas autoridades.
*José Luis Orihuela A. es abogado.
Bolivia: ¿Dos naciones?
La consigna implícita en todos los discursos nacionales, antes y después del referéndum es, sin duda, la preservación de la ‘sagrada Unidad Nacional’. Sólo un extranjero se podría preguntar, a título de hipótesis: ¿Cómo sería el escenario de la República Occidental de Bol y… la República Oriental de Via? ¿Sería la población de ambas naciones más feliz? ¿Más armónica? ¿Más próspera, cada una en su propio contexto?
Autogolpe legislativo
La cereza de la torta, el presidente de la Cámara de Senadores solicitando apoyo internacional para consumar con la votación del 4 de mayo en el departamento de Santa Cruz, un autogolpe a la institucionalidad del Congreso Nacional.
Triunfo espectacular
El domingo se produjo en Santa Cruz un triunfo espectacular en el referéndum autonómico, y, aunque se lo esperaba, la contundencia fue mayor todavía. Un 85% no es cosa de repetir cualquier día. Y eso pese a la multimillonaria campaña oficialista llamando al NO y a la abstención.
Un mes y cuarenta años
Cuando se estaba festejando el bicentenario de la Revolución Francesa, el primer ministro chino Chu En-Lai visitó oficialmente París y se le hizo la inevitable pregunta: "¿Cree usted que la Revolución aportó beneficios a la humanidad?".
Números sobre el referéndum cruceño
Sorprendidos por el audaz manejo de números que hizo el presidente Evo Morales en su mensaje a propósito de los resultados del referéndum cruceño, realicemos a continuación, con su misma lógica y con datos de la Corte Nacional Electoral, el siguiente ejercicio referido a su victoria electoral de 2005 (ver cuadro).