Para el Gobierno, la Iglesia Católica quedó al margen de una mediación en un eventual diálogo entre el Ejecutivo y los prefectos de las regiones autonomistas, luego de que su principal representante en el país, el Cardenal Julio Terrazas, participara en el referéndum del 4 de mayo.
“Nosotros esperábamos contar con la mediación de la Iglesia Católica para una negociación en los próximos días, pero lo cierto es que la Iglesia, por voluntad propia, ha dado un paso al costado y corresponde al Gobierno, a los prefectos y la oposición asumir la responsabilidad directa de gestionar el diálogo”, señaló ayer el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
Terrazas aceptó en marzo —tras reunirse con el presidente Evo Morales— que la Iglesia Católica facilite el diálogo para resolver la crisis política, pero hasta ahora no logró resultados.
El máximo representante de esta Iglesia votó en el referéndum del Estatuto Autonómico y, en criterio de Quintana, este es un “apoyo explícito a la ilegalidad”.
Mediante un comunicado, la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) defendió el derecho ciudadano de Terrazas. “El Cardenal Julio Terrazas es ciudadano boliviano y cruceño y como tal tiene el legítimo derecho de ejercitar su voto. Esta responsabilidad ciudadana no es incompatible con su función de presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana y líder de la Iglesia Católica”, señala la CEB.
La oposición, a través del senador de Podemos Wálter Guiteras, criticó la posición del Gobierno porque “pretende desacreditar a instituciones como la Iglesia Católica, serias, creíbles y necesarias en el diálogo”.
Añadió que las regiones y la oposición no acudirán a una convocatoria presidencial al diálogo si no hay instituciones que garanticen el cumplimiento de eventuales acuerdos.
Según el senador y jefe de bancada del MAS, Félix Rojas, fue acertada la decisión asumida por la administración de Morales, pues la Iglesia Católica “ha tomado partido” en este tema.