Ahora que las piezas del ajedrez político que juegan el Gobierno y las regiones han vuelto a alinearse para proceder a la siguiente jugada, quizá sea bueno destacar el peso de una de las fichas de la construcción democrática que más desgaste está sufriendo: la institucionalidad.
Lo que usted va a leer a continuación no es el diseño alucinado de una película de guerra. Es apenas una muestra de las noticias reportadas por este periódico durante una semana en Bolivia.
La Empresa Nacional de Correos se declara en quiebra técnica mientras sus trabajadores hacen paro pidiendo aumento salarial y estabilidad laboral. Después de ocho días de bloqueo de la ruta internacional que conecta a Bolivia con Argentina y Paraguay, la población de Camiri consigue que el Gobierno apruebe que tres campos de explotación de hidrocarburos pasen a dominio de YPFB. Los niños de una escuela son gasificados al encontrarse en medio de un enfrentamiento entre miembros de la Unidad Táctica Operativa y del Batallón de Seguridad Física Privada, ambos de la Policía.
El secretario de la principal organización campesina pide que el Gobierno les entregue fondos del Tesoro para administrarlos de forma directa en proyectos en las provincias, habida cuenta de que prefecturas y municipios “no han respondido”. El propio Presidente de la República creó esos antecedentes al distribuir a algunos municipios, de manera directa, cheques de un fondo de cerca de 50 millones de dólares provenientes del Gobierno venezolano.
Un grupo de estudiantes de la Universidad de San Simón, en Cochabamba, lleva más de 30 días en huelga de hambre pidiendo la reposición del seguro de salud universitario. En Potosí, la Universidad Tomás Frías suma casi dos años sin clases por una confrontación entre el rectorado y los estudiantes.
En los municipios de Pucarani y Tiwanaku, sendos cabildos destituyen al alcalde en funciones por denuncias de corrupción y, por aclamación, ponen en el cargo a otros concejales. El Viceministro de Desarrollo de Culturas le reclama al directorio de la Cinemateca Boliviana haber nombrado ilegalmente al nuevo director ejecutivo de esa institución privada.
A esta lista deberían agregarse las noticias sobre linchamientos en varios puntos del país, pero le añadirían un tinte mayor de crónica roja; y ni qué decir de las declaraciones encendidas y cotidianas de portavoces del Gobierno y los prefectos del movimiento autonomista.
En un ambiente así, hablar de institucionalidad parece fuera de lugar, ingenuidad o un sueño sin horizonte. Para otros, es la capitulación mayor, ir contra la revolución o defender el Estado neoliberal. Y, sin embargo, cuánta falta nos hace. El discurso del cambio sin la construcción de las plataformas concretas que lo hagan posible se está abriendo desde adentro, como un queso con huecos.
Desde que el liderazgo de los conflictos es la principal fuente de acumulación de poder político, la polarización deliberada se ha convertido en un efecto deseado y premeditado que induce a posturas expresamente opuestas a la negociación. Y la piedra de toque es el debilitamiento de instituciones trabajosamente levantadas en estos años de democracia.
Recordemos que intentar cambiar sin construir alternativas es caminar a ciegas hacia un barranco, apostando a la polarización para que la voracidad del conflicto sustituya el trabajoso esfuerzo de generar respuestas.
*Carmen Beatriz Ruiz es comunicadora social.
La comunicación es la clave de oro
La comunicación ha dejado de ser algo que simplemente está de moda. Hoy, es omnipotente, poderosa y muy importante como para que permanezca fragmentada y en las manos de diferentes departamentos y proveedores externos, sin una concepción estratégica y una coordinación única, gestionada en el seno mismo de la organización.
Contrabando de medicamentos
El consumo de medicamentos en mal estado o caducos podría ser dañino para la salud en el contexto de que no cumplirían con su objetivo final de “curar”.
Hacia un acuerdo de política alimentaria
Las inquietantes imágenes que hemos visto en las últimas semanas deberían instar a la comunidad mundial a actuar: disturbios en Haití, protestas en Egipto y actos de violencia en otros países del orbe debido al explosivo aumento de precios que han sufrido los alimentos. Como antes, los más afectados por la crisis son los habitantes más pobres de la Tierra.
Tiempos de revolución
Quién puede ya dudar que Bolivia vive la revolución y, consecuentemente, la contrarrevolución. Un ambiente así se caracteriza por ausencia del cumplimiento de la ley. Se podría decir que cada quién, en el país, hace lo que le venga en gana sujeto a las consecuencias que, en el futuro, tendrá su accionar de hoy.