El consumo de medicamentos en mal estado o caducos podría ser dañino para la salud en el contexto de que no cumplirían con su objetivo final de “curar”.
Algunos pueden provocar reacciones adversas, otros perder su efecto o bien cambiar de lugar de liberación y acción en el cuerpo, es decir, deshacerse en el esófago en vez del estómago y provocar lesiones gástricas.
Los medicamentos, específicamente los líquidos o las suspensiones, pueden degradarse y deteriorarse con mucha más facilidad.
La estabilidad de los fármacos es el primer criterio de aceptación o rechazo. Las formas de inestabilidad de los mismos son: degradación química del fármaco, inestabilidad y cambio en su apariencia.
En Bolivia existen normas adecuadas respecto al transporte, venta y conservación de los medicamentos para los laboratorios que los producen y las farmacias que los comercializan; sin embargo, el contrabando de remedios que desde hace mucho tiempo se ha convertido en un verdadero flagelo, no cumple con dichas normas.
Basta con observar los puestos de venta ambulantes donde se comercializan “medicinas” sin control sanitario. En estos lugares no se respetan ni las más mínimas normas de conservación al exponer los productos al sol, con lo cual experimentan cambios de temperatura que podrían desestabilizar la molécula básica y útil del fármaco.
El efecto de contrabandear medicamentos es secundario al hecho de que, dentro de las políticas de salud, nunca se ha puesto coto al control de la producción, la venta y el precio del medicamento.
Hoy en día, comprar un medicamento para alguna enfermedad crónica o aguda resulta bastante caro, y no sólo para las personas que carecen de cobertura por un ente de seguridad social sino para las mismas Cajas de Salud, que gastan ingentes cantidades de dinero en la adquisición de remedios.
En efecto, hay que controlar el contrabando de medicamentos para ofrecer seguridad a los consumidores que padecen de alguna enfermedad, pero también se debe tener en cuenta que el objetivo es que el remedio llegue al más necesitado. Una buena forma podría ser liberar de impuestos a la importación de materias primas y maquinaria específica, para impulsar la producción nacional de productos farmacéuticos. Espero que lo estén pensando las autoridades pertinentes y que forme parte de las prioridades del Estado mejorar la salud de la población, ya que el pan se está saliendo de nuestras manos.
*Luis Kushner-Dávalos es ginecólogo obstetra y docente universitario UNSLP.
No hay cambio sin instituciones
Ahora que las piezas del ajedrez político que juegan el Gobierno y las regiones han vuelto a alinearse para proceder a la siguiente jugada, quizá sea bueno destacar el peso de una de las fichas de la construcción democrática que más desgaste está sufriendo: la institucionalidad.
La comunicación es la clave de oro
La comunicación ha dejado de ser algo que simplemente está de moda. Hoy, es omnipotente, poderosa y muy importante como para que permanezca fragmentada y en las manos de diferentes departamentos y proveedores externos, sin una concepción estratégica y una coordinación única, gestionada en el seno mismo de la organización.
Hacia un acuerdo de política alimentaria
Las inquietantes imágenes que hemos visto en las últimas semanas deberían instar a la comunidad mundial a actuar: disturbios en Haití, protestas en Egipto y actos de violencia en otros países del orbe debido al explosivo aumento de precios que han sufrido los alimentos. Como antes, los más afectados por la crisis son los habitantes más pobres de la Tierra.
Tiempos de revolución
Quién puede ya dudar que Bolivia vive la revolución y, consecuentemente, la contrarrevolución. Un ambiente así se caracteriza por ausencia del cumplimiento de la ley. Se podría decir que cada quién, en el país, hace lo que le venga en gana sujeto a las consecuencias que, en el futuro, tendrá su accionar de hoy.