La jueza Séptimo de Partido en lo Penal, Betty Yañíquez, dejó ayer en libertad al propietario y al gerente del local El Caballito, y sustentó esa decisión en el hecho de que la Fiscalía realizó el domingo un allanamiento, 15 minutos antes de la hora señalada en la orden judicial.
La mañana del domingo, la Alcaldía y la Policía cerraron el bar, ubicado cerca de la plaza Villarroel, luego de que evidenciaron que en su interior habían al menos tres mujeres menores de edad, quienes consumían bebidas alcohólicas.
Por ello, la fiscal Jaqueline Bustillos planteó en la audiencia de ayer los cargos de corrupción de menores, y de mayores, “porque habían menores de edad, al menos tres, cuartos escondidos, una puerta detrás de un ropero, camas en las que descansaban hombres con ojos rojos tras haber trasnochado y se halló incluso a una mujer a medio vestirse”.
Ernesto Córdova, dueño del local, y Juan Marcelo Quiroga, administrador, no fueron sometidos a la detención preventiva porque, según la jueza Yañíquez, “hay una amplia contradicción en el tema de las horas. La defensa denuncia actos violatorios a derechos y garantías que están en la Constitución. La orden de allanamiento señala las 11.30 y de apremio, las 11.45. Sin embargo, el allanamiento se produce antes de la hora establecida (11.30). Por lo tanto, existe actividad procesal defectuosa”.
Además, Yañíquez señaló que, según el Código de Procedimiento Penal, “no se aplica la detención preventiva si la pena por los delitos es menor a dos años. Y, en este caso, corrupción de menores tiene un castigo de un año y de mayores, tres meses”.
Al terminar la audiencia, Córdova y Quiroga se saludaron, y sus allegados se acercaron a los medios y pidieron que no se acerquen ni que los filmen.
La fiscal abandonó la sala poco antes del veredicto. Antes, reconoció que cometió un error.