El afán del presidente Evo Morales de distorsionar y manipular las cifras del cómputo del referéndum sobre el Estatuto Autonómico de Santa Cruz le resultó contraproducente. Puso en evidencia que su triunfo electoral del 2005 no fue por el contundente 53,%, que le atribuyó la Corte Nacional Electoral (CNE).
De acuerdo con cálculos efectuados por un Auditor Financiero para esta columna, el porcentaje de la votación que Morales obtuvo en las elecciones presidenciales de aquel año fue del 46,84%, aplicando su lógica de reducir de la votación válida las abstenciones, los votos blancos y los votos nulos, tal como lo hizo el domingo por la televisión.
De esta manera, el presidente Morales llegó a la conclusión de que el 86% que se le reconocía al triunfo del Sí en el referéndum, mediante las encuestas en ´boca de urna´, el resultado era menor, sosteniendo que, con aquellas deducciones y otras que no explicó claramente, la votación por el Sí apenas llegaba al 50%, o menos todavía.
Si tal es el procedimiento que debe seguirse en los cómputos electorales, por simple analogía tendrá que aplicarse la misma fórmula a la votación que obtuvo Morales en el 2005. En esa oportunidad, según la CNE, la abstención fue del 7,37%, los votos blancos 3,99% y los nulos 3,37%. Sobre la base de estas cifras y ampliando los cálculos al total de inscritos, a los votos emitidos y a los votos blancos, se llega a la conclusión de que Morales, como queda dicho, obtuvo el 46,84%. Por tanto, no puede jactarse de tener el apoyo de la mayoría absoluta del país.
Aunque no hay aún la cifra oficial de la abstención o del ausentismo en el referéndum de Santa Cruz, corresponde anotar que parte de éstos fueron provocados por el Gobierno mediante la violencia y la intimidación desatadas por sus adictos. Por estas circunstancias, no hubo votaciones en Yapacaní, San Julián, Cuatro Cañadas, San Pedro y parte de Montero. El presidente del Comité Cívico de Yapacaní, Samuel Cruz, reveló el lunes, en declaraciones a la radio Panamericana, que cocaleros llegados del Chapare se apoderaron desde el sábado del control de la población, el domingo impidieron la realización del referéndum y el lunes al amanecer abandonaron Yapacaní.
Ahora se entienden los viajes casi diarios a Santa Cruz del Presidente y del Vicepresidente, en la semana anterior al referéndum. Lo que estaban haciendo es promover el ausentismo, por medio de la violencia y el amedrentamiento.
Es probable que, por esta causa, muchas mujeres y personas de edad avanzada prefirieran no ir a votar, por los riesgos que podían correr frente a la violencia desatada en algunos recintos electorales como, por ejemplo, en el Plan 3000 de la ciudad de Santa Cruz, donde los grupos de choque del MAS quemaron el material electoral. Imágenes transmitidas por la CNN mostraron, además, cómo un masista enardecido chicoteaba a jóvenes que quisieron resguardar el lugar.
*Alberto Zuazo N. es periodista.
Después del 4 de mayo
Más allá de los cuestionamientos sobre la legalidad o inconstitucio- nalidad del proceso a los que ya nos referimos anteriormente, el dato contundente del domingo fue la participación de más de medio millón de ciudadanos que en Santa Cruz acudió a las urnas y, en un porcentaje que excede el 80%, los concurrentes aprobaron el Estatuto autonómico en el área urbana y rural.
Tragedia birmana
El pesado balance del ciclón que azotó y devastó el pasado fin de semana parte del sur de Myanmar, donde vive la mitad de una población de 53 millones de habitantes, habla por sí mismo: 22.500 muertos y al menos 41.000 desaparecidos.
Crisis y prioridades
Hace una década se produjo una crisis en el sistema financiero de un gran número de países emergentes. Empezó por el Sureste Asiático. China la eludió y, aunque se considerara que sus medidas habían sido poco ortodoxas, su aceptación fue entusiasta en Davos. El contagio pasó a Rusia y a Turquía y desde allí saltó el Atlántico golpeando primero a Brasil, más tarde a Argentina y a otros de manera dramática.
Insulza no es la OEA
José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, está contribuyendo a una lamentable confusión sobre el verdadero papel de la organización regional.