Los niños pasan frío en las aulas con piso de cemento AMBIENTES • Las directoras piden que las autoridades coloquen madera en los espacios.
JORNADA ESCOLAR • Alumnos del quinto A de primaria de la unidad educativa Pablo Iturri Jurado, en Chuquiaguillo, posan para La Razón ayer. En su aula, el piso es de cemento.
Gabriela, Salem y Martha asistieron ayer a la escuela cada una con dos chompas y guantes. Una de ellas incluso vestía un pantaloncillo de lana debajo del uniforme. Lo hacen para combatir el frío, porque en su aula el piso es de cemento y el sol no ingresa por la única ventana del curso.
“Siento frío aquí. No entra el sol, así que cuando es el recreo nos paramos donde da el sol con mis amigas”, dijo Martha, estudiante del quinto A de primaria, de la escuela Pablo Iturri Jurado, ubicada en Chuquiaguillo.
Hasta allí llegó ayer este medio, que además visitó otras unidades educativas en Alto Pampahasi y la Periférica para conocer las condiciones en las que los niños pasan clases, cuando el invierno se aproxima y las temperaturas están en descenso.
María Ruth Ayala, directora de la unidad educativa citada, señaló que “con los pisos de cemento los niños se enfrían y luego se resfrían, por eso hay ausentismo, quisiéramos que las autoridades nos pongan pisos de madera”.
En la escuela mixta Armando Escóbar Uría, de Alto Pampahasi, las aulas también tienen el piso de cemento. Su directora, Cristina Callizaya, manifestó que “quisiéramos calefacción o estufas porque las aulas son muy frías por los pisos de cemento, los niños no sienten (el frío) porque se calientan jugando, pero los profesores se enfrían y enferman”.
Pidió a las autoridades ver la posibilidad de adelantar el horario de invierno.
Joel, estudiante del primero A de primaria, contó que está resfriado pero que su mamá redobló los cuidados. “Mi mamá me abriga y me pone dos pantalones y estoy con guantes y chompas”.
En la escuela Juan Manuel Barea, en Kupilupaca Sur (Periférica), las aulas tienen piso de cerámica que, a pesar de ser más cómoda, es igual de fría. La maestra Cristina Villarreal señaló que “aunque quisiéramos cambiar el piso, la Alcaldía nos indicó que en esta unidad ya pasó el límite del monto acordado” para su edificación hace dos años.