Josef Fritzl, acusado de encerrar en su sótano y violar sistemáticamente a su hija durante 24 años, aseguró que el sexo con su víctima era como una “adicción”.
Estas declaraciones de Fritzl, de 73 años, forman parte de una entrevista con su abogado defensor, Rudolf Mayer, de la que algunos fragmentos han sido publicados ayer en el semanario austríaco News.
Fritzl reconoce que el impulso por mantener relaciones sexuales con su hija “se fue haciendo más fuerte”, aunque niega que las violaciones comenzaran cuando Elisabeth, que hoy tiene 42 años, tenía 11 años, tal y como la víctima declaró a la Policía. Admite que sabía que hacía daño a su hija, pero que el “ansia de poder hacer algo prohibido” era demasiado fuerte. Viena, AFP