Por causa de mis achaques de anciano no escribí esta habitual columna periodística justo en los días del referéndum autonómico de Santa Cruz: Reemprendo pues el trabajo. Inevitable es comentar del referéndum autonómico cruceño y el sorpresivo anuncio del Presidente, de convocar a otro referéndum, esta vez revocatorio de los mandatos de las dos primeras magistraturas de la Nación y de los prefectos departamentales.
Empezaré por lo primero. Cabe destacar la unanimidad casi total de los comentaristas solventes, que se han manifestado durante la semana a favor de la consulta ciudadana cruceña. Esta coincidencia contrasta con las primeras reacciones del Gobierno que se negaba a reconocer el derecho del pueblo a expresar sus más sentidas aspiraciones. Con una sordera obtusa, el Presidente insistió en que el referéndum fue “una rebelión en su contra”, un “fracaso”, que fue “ilegal” e “ilegítimo”. En realidad, de verdad, el referéndum cruceño resultó un éxito aún mayor, numéricamente, a los escrutinios que elevaron a Evo Morales al sillón presidencial. Desinformar y tergiversar han sido una de las mañas en las que se han doctorado Evo Morales y sus íntimos colaboradores.
A pesar de aquellas calificaciones hostiles, el jueves el mismo Don Evo nos sorprendió con el anuncio del referéndum revocatorio. Permítanme pues formular algunas especulaciones sobre esta decisión que tiene mucho de teatral pero que encierra intenciones políticas muy significativas. Ante todo, que Don Evo se siente seguro de continuar en el poder, esta vez cuando la corriente autonómica se lo estaba regateando. Evo ha retomado la iniciativa. La campaña electoral previa al referéndum revocatorio servirá a las mil maravillas para que el MAS refuerce sus enclaves en los territorios en los que aparentemente domina el autonomismo, especialmente en las capitales departamentales: Yapacaní, el Plan Tres Mil, por ejemplo. Y otros.
La realidad es que Evo no pacta. La llamada al diálogo sin condiciones con los prefectos puede juzgarse como una jugada maestra encaminada a simular una franca intención dialogal, que supondría que las partes tuvieran que ceder, cada una, algunas de sus pretensiones, pues en esto consiste el pacto. El MAS es centralista. Y, tengo para mí que la afirmación de aceptar la facilitación del diálogo, así como la calificación melosa de “mi querido amigo el Cardenal”, hay que escucharlas con sordina.
Con respecto al referéndum revocatorio, Don Evo consolida también el papel de los partidos políticos. Justo cuando éstos habían sido prácticamente suplantados por las organizaciones autonómicas, margina a estas últimas a un plano secundario. Éstas tendrán que enfrentar una lucha encarnizada con el poder central. Otra vez, el país habrá perdido un tiempo precioso que debiera haberse utilizado en la gestión gubernamental para recuperar y consolidar las instituciones del Estado nacional, tan venidas a menos en estos últimos años, así como para aprovechar la coyuntura económica favorable y prevenir los tiempos de las vacas flacas que se avizoran en el mundo.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
Una economía adicta
Bolivia no es un país, es un sindicato creado alrededor de una mina de plata. Un sindicato de mineros y ramas anexas que se complicó cuando las ramas anexas llegaron a ser más importantes que la plata.
Referéndum, que el diablo decida
El referéndum revocatorio, el que en una bravata distractiva sacó de debajo de la manga don Evo Morales a fines del año pasado, nos garantiza ahora una nueva temporada muy movida, tanto que una vez más paralizará al país.
Estadísticas revolucionarias
En mis épocas doradas de estudiante de la UMSA, los grupos trotskistas de esa casa de estudios superiores defendían con tozudez militante los votos nulos y blancos y recomendaban fervorosamente la abstención. Muchos de ellos también practicaban la abstinencia para preservar sus bríos para la revolución que se avecinaba.
Política, bailes y atraso
Bolivia es un país enteramente dedicado a la política y a la danza. En efecto, los juegos de la política son el pan de cada día, el chocolate del queque y el deporte nacional de una buena parte de los ciudadanos; seguidos de las tradicionales danzas, que son las celebraciones que hacen estos grupos políticos cada vez que se produce una victoria sobre sus adversarios.
Nuestro vértigo político
La famosa frase: “La política es el arte de lo posible”, en Bolivia debe transformarse en: “La política es el arte de lo impensable”. En menos de una semana el escenario de un incuestionable triunfo político de Santa Cruz y las regiones sobre el Gobierno, parece haberse transformado en un incierto juego de pronóstico reservado en el que el Presidente y el Gobierno han vuelto a recuperar el protagonismo.
Perspectiva de la minería nacional
Paulatinamente se aclara la perspectiva gubernamental sobre el tema minero: al creciente control estatal de concesiones mineras y del levantamiento paulatino de la reserva fiscal se suma la casi aprobación a nivel de ley de la modificación de los Arts. 68, 69, 76 y 77 del Código de Minería sobre concesiones y contratos de riesgo compartido, con lo que el régimen de concesiones transitará a un sistema de “contrato concesión” donde cualquier emprendimiento será eso: un contrato de operación con el Estado.