Bolivia es un país enteramente dedicado a la política y a la danza. En efecto, los juegos de la política son el pan de cada día, el chocolate del queque y el deporte nacional de una buena parte de los ciudadanos; seguidos de las tradicionales danzas, que son las celebraciones que hacen estos grupos políticos cada vez que se produce una victoria sobre sus adversarios.
A veces da la impresión de que esta práctica es una terrible droga, tal vez más fuerte y más adictiva que la misma “pichicata”, que hace que los políticos se pongan eufóricos al practicarla o al utilizarla, y que hace también que el resto de la población se olvide de sus penurias y de sus privaciones, al entretenerse con esta especie de juegos pirotécnicos de “sunchu luminaria”, que no es otra cosa que una muestra de la tradicional política boliviana.
Por otra parte, como decíamos en líneas más arriba, cada vez que concluye uno de estos juegos pirotécnicos (que en Bolivia a veces tiene una frecuencia semanal), dependiendo de quién sea el bando ganador, se organiza una gran fiesta que, por lo general, termina con el consabido baile, como si en Bolivia nos sobrara el tiempo para bailar y no para trabajar. Es por esta razón que no es raro escuchar, aún entre los propios ciudadanos bolivianos que, “mientras que en Bolivia se danza”, en el resto del mundo se avanza…
Dentro de esta práctica, el último juego pirotécnico inventado por los políticos es el llamado referéndum ratificatorio ¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que, lamentablemente, este novedoso juego inventado por los políticos no es otra cosa que una nueva pérdida de tiempo para el país y para los bolivianos que, al final del día, lo único que va a lograr es que el Presidente sea ratificado en su mandato y los prefectos en el suyo, con un altísimo costo para las arcas fiscales y sin que el resto de la población se beneficie para nada.
Mientras tanto, y por el resto del año, el país seguirá económicamente estancado, las posiciones políticas entre los grupos en conflicto, cada vez más endurecidas, y el país con menos posibilidades de salir adelante. En efecto, mientras en Bolivia sigamos practicando estos juegos políticos pirotécnicos, el resto del mundo seguirá avanzando, a ritmo cada vez más creciente, aprovechando de los precios de las materias primas más altos en la historia de la humanidad; como lo está haciendo, por ejemplo, el Perú, que crece al nueve por ciento anual, casi sin inflación.
Y ¿qué hemos ganado con esto en el país? Nada, pues seguimos siendo tan pobres y miserables, como siempre, debido a que la economía no crece, el ingreso tampoco y, bajo estas lamentables circunstancias, tampoco existe la posibilidad de crear nuevas fuentes de trabajo, ni siquiera para empezar a atacar el problema de la pobreza. Para colmo, el país se encuentra en inflación, con unas autoridades mone- tarias y financieras, que no le entienden a la teoría económica “de la misa a la media”, pero que nos han resultado tan sabios, que ni siquiera quieren escuchar.
Decir que estamos aburridos de estos juegos políticos, sería poco. Lo que sí podemos decir es que estamos disgustados. Disgustados, porque se nos ofrece cambio y resulta que, lamentablemente, lo único que tenemos es más de lo mismo o, tal vez, los mismos políticos de siempre bailando con diferentes máscaras; aunque esta vez también podrían ser algo más caras…
Señores políticos, por favor, basta de mentiras, imposturas y desinformación, compadézcanse de este pueblo al que ustedes dicen tan dignamente representar.
*Juan L. Cariaga es economista y escritor.
Una economía adicta
Bolivia no es un país, es un sindicato creado alrededor de una mina de plata. Un sindicato de mineros y ramas anexas que se complicó cuando las ramas anexas llegaron a ser más importantes que la plata.
Autonomías y referéndum revocatorio
Por causa de mis achaques de anciano no escribí esta habitual columna periodística justo en los días del referéndum autonómico de Santa Cruz: Reemprendo pues el trabajo.
Referéndum, que el diablo decida
El referéndum revocatorio, el que en una bravata distractiva sacó de debajo de la manga don Evo Morales a fines del año pasado, nos garantiza ahora una nueva temporada muy movida, tanto que una vez más paralizará al país.
Estadísticas revolucionarias
En mis épocas doradas de estudiante de la UMSA, los grupos trotskistas de esa casa de estudios superiores defendían con tozudez militante los votos nulos y blancos y recomendaban fervorosamente la abstención. Muchos de ellos también practicaban la abstinencia para preservar sus bríos para la revolución que se avecinaba.
Nuestro vértigo político
La famosa frase: “La política es el arte de lo posible”, en Bolivia debe transformarse en: “La política es el arte de lo impensable”. En menos de una semana el escenario de un incuestionable triunfo político de Santa Cruz y las regiones sobre el Gobierno, parece haberse transformado en un incierto juego de pronóstico reservado en el que el Presidente y el Gobierno han vuelto a recuperar el protagonismo.
Perspectiva de la minería nacional
Paulatinamente se aclara la perspectiva gubernamental sobre el tema minero: al creciente control estatal de concesiones mineras y del levantamiento paulatino de la reserva fiscal se suma la casi aprobación a nivel de ley de la modificación de los Arts. 68, 69, 76 y 77 del Código de Minería sobre concesiones y contratos de riesgo compartido, con lo que el régimen de concesiones transitará a un sistema de “contrato concesión” donde cualquier emprendimiento será eso: un contrato de operación con el Estado.