El precandidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, prometió este sábado a los estadounidenses una ruptura con las formas tradicionales de hacer política para asegurarse la cohesión detrás de su candidatura y el apoyo de más superdelegados.
Desde el convincente triunfo de Obama en Carolina del Norte sobre su rival Hillary Clinton y su liderazgo en Indiana, 12 superdelegados se inclinaron por el senador por Illinois y otros siete lo hicieron en las últimas 24 horas.
Se prevé que el goteo de apoyos se convierta en una avalancha, cuando apenas quedan seis estados en los que deben realizarse primarias demócratas.
El ex precandidato del partido John Edwards, que abandonó la carrera a fines de enero, estuvo cerca de apoyar a Obama el viernes pasado, pero se limitó a decir que virtualmente la competencia se había cerrado antes de las últimas primarias del 3 de junio. “Asumamos que Obama es el nominado, porque va a la cabeza en esa dirección”, dijo a la NBC.
Clinton, quien también tiene la histórica pretensión de convertirse en la primera mujer presidenta de Estados Unidos, va detrás de Obama en número de delegados a la convención del partido en agosto. Sin embargo, la senadora sigue a la cabeza en número de superdelegados, cuyos votos pueden resultar decisivos en la convención aunque Obama le pisa los talones.
El senador negro también obtuvo el respaldo de los superdelegados Ed Espinoza, miembro del Comité Nacional Demócrata, Wilber Lee Jeffcoat, vicepresidente del partido en Carolina del Sur, y Laurie Weahkee, líder de la Alianza de Votantes Nativos Norteamericanos. Washington, AFP