Ramón y Nancy Prudencio trabajan con sus dos hijos y emplean a otras 12 personas en tres locales de expendio de bebidas.
“No provenimos de familias de comerciantes, mi esposa y yo somos los primeros en incurrir en el comercio de bebidas, de seguro nuestros cuatro hijos seguirán con el negocio de la familia”, dijo Ramón Prudencio.
“Tenemos mucha fe en el tata del Gran Poder y considero que la vida, aparte de dedicarse a trabajar, también debe ser para la diversión, tener momentos para compartir con amigos y la familia”.
Esta pareja baila hace cinco años en el Gran Poder, en la morenada, y son fundadores de la fraternidad Señorial Illimani.
“Tenemos una vida social muy activa; durante todo el año tenemos compromisos con nuestros fraternos, que son como nuestros hermanos. Destinamos el tiempo que tenemos libre en los ensayos y la organización de la fraternidad. Realmente para nosotros, bailar es un placer de la vida