Los esposos Raúl Mamani y Rosmery Botello son bordadores. Ellos optaron por seguir la tradición familiar, aunque por la incursión en nuevos negocios lograron ampliar su capital.
“Junto a mis padres y hermanos, durante muchos años nos dedicamos a bordar trajes de morenos y por su lado, mi esposa incursionó en la confección de mantas y polleras”.
Ambos juntaron su trabajo y actualmente confeccionan los trajes para tres fraternidades de morenada: los Fanáticos (donde bailan), los Intocables y la Plana Mayor.
“Con el éxito que alcanzamos nos animamos a incursionar además en la confección de trajes sastre hechos con casimires importados”.
El bordador y empresario, que se autodenomina “folklorista de corazón”, fue pasante de su fraternidad en tres ocasiones. “No nos llevaremos nada al morir, yo prefiero bailar, compartir con los amigos, disfrutar en vida. Mis hijos están asegurados y gracias a Dios tenemos buena posición económica”.