A orillas del lago Titicaca nació el tubérculo que se expandió por todo el planeta. Cerámicas confirman el uso de este alimento por los tiwanakotas. Ajawiri es la madre de todas las papas.
Jorge Quispe • Fotos: David Guzmán
Hace más de siete mil años, el zorro cayó del cielo y su cuerpo se estrelló en un peñasco cerca del lago Titicaca. En aquel lugar, una rara planta empezó a crecer y florecer. Era el alimento de las estrellas o wara waras con las que el animal intentó sobrevivir en las alturas cuando fue abandonado por el cóndor.
La leyenda tiwanakota-aymara intenta explicar así el origen de la papa. Para la mitología inca, fue el creador Viracocha quien envió el sagrado alimento para ser cultivado y para que nunca falte en las futuras generaciones, sin embargo, pocos dudan en apoyar la tesis de que este tubérculo tiene raíces tiwanakotas.
“Tiwanaku, en La Paz, es también conocida como la cultura de la papa, por eso, incluso podemos ver algunos rastros en las ruinas que nos recuerdan que fueron sus pobladores los primeros en domesticar a este producto”. El arqueólogo Hugo Ávalos pone el rostro serio cuando lanza esta afirmación. Sabe de lo que habla, es tiwanakota, al igual que sus padres, abuelos y bisabuelos, quienes le transmitieron la leyenda de la Solanaceae solanum, nombre científico de este alimento.
En el Año Internacional de la Papa, declarado por la Organización de las Naciones Unidades (ONU), Ávalos se regocija al saber que el país ha elegido a su municipio para lanzar el evento.
“Es como reivindicar que el origen de la papa no está en otro lugar, sino en Tiwanaku, es de aquí de donde se expandió a todos los Andes y al mundo´, sentencia.
De Tiwanaku al mundo
Carlos Ponce Sanginés, considerado uno de los mejores arqueólogos que tuvo el país, muestra en su libro ´Tiwanaku, espacio, tiempo y cultura´, que la papa fue la base de su alimentación. Ponce Sanginés enseña cerámica con rostros antropomofirzados.
La semilla nació en cercanías al Titicaca. En el continente americano existen unas 200 especies de papas silvestres, pero fue en los Andes donde los agricultores lograron mejorar la calidad y la cantidad mediante la utilización de la técnica tiwanakota del sukaqullu. La avanzada tecnología con “campos alzados”, similar a un altorrelieve que tiene parcelas elevadas bordeadas de canales de riego, garantizaron una mayor productividad. En la última semana de abril, la comunidad de K’araña, en Tiwanaku, demostró que se pueden conseguir 15 toneladas de papa en una hectárea, cuando con el sistema tradicional sólo se llega a cinco toneladas en ese espacio.
Con la civilización tiwanakota en su apogeo, 800 dC, su población alcanzó al medio millón de habitantes, siendo este tubérculo la base de su alimentación. Tras la llegada de los españoles, allá por 1532, se dejó a un lado el sukaqullu y se introdujo el arado egipcio y el buey, y así otra forma de siembra y cosecha, no obstante, la papa emprendió otro viaje.
Hasta antes del descubrimiento de América, el viejo mundo no conocía este alimento. El venezolano Álvaro Montaldo, especialista en este tubérculo, sostiene que ´el español Cristóbal Colón y sus compañeros nunca supieron que en la ruta de las especies habían descubierto el verdadero ‘tesoro de las Indias’: la papa´.
Su cultivo en Europa, sin embargo, no se registra hasta 1565 ó 1570 cuando entró como provisión de los barcos y de ahí pasó a Italia, Bélgica, Alemania, Suecia, Irlanda y otros países.
En el portal ´info@alimentación-sana.com.ar´ se da cuenta de que la papa en principio era resistida, pero en 1785 ingresó a los salones parisienses. Para popularizar el consumo, el cocinero francés Antoine Parmentier cultivaba un campo en París con este tubérculo. De día, la hectárea era cuidada por guardias, para incitar a que le robaran por la noche y las plantaran en sus hogares.
En la actualidad, China es el mayor productor del mundo con 72 millones de toneladas, le sigue Rusia con 35.718.000, luego se ubican India con 26.280.000, Ucrania y Estados Unidos en los primeros cinco puestos. Los sudamericanos no aparecen entre los primeros diez países productores. Los datos corresponden al link oficial del Año Internacional de la Papa ´www.potato2008.org/es´.
Ajawiri tiene 600 hijos
De las cerca de 600 especies de papa que existen en el país, hay una en particular que posee una riqueza genética incomparable. Su nombre es Ajawiri que para el productor de papa del ayllu Q’asachuta en Tiwanaku, Gonzalo Romero Méndez, significa ´silvestre´, porque en algunos casos se la puede encontrar hasta a flor de tierra. ´Esta variedad tiene todos los genes de una papa con los que se pueden hacer muchos trabajos de fitomejoramiento´, interviene Carol Rocabado Espinoza, de la Empresa de Producción de Semilla de Papa en Cochabamba, una entidad que nutre con casi la totalidad de semillas a los productores de todo el país, y a algunos de fuera.
La expansión del imperio tiwanacota y su progreso permitió también que la variedad de papa crezca en todos los rincones de los Andes. Hay papas nativas y mejoradas o modernas.
Pero, ¿cómo tuvo tantos hijos ajawiri? El arqueólogo e historiador tiwanakota Hugo Ávalos tiene una hipótesis.
Ispallmama es para Ávalos la deidad andina de la papa. Cuando es enterrada bajo tierra se casa, es fecundada y tiene muchos hijos.
Las papas femeninas son redondas por eso se las llama imillas y las largas como el ajawiri o el yuqalla son masculinas.
Entre las imillas se puede encontrar incluso una de pigmentación oscura denominada chiar imilla o mujer negra.
Cada una tiene una historia. El agricultor chuquisaqueño Andrés Limachi Pachacopa (21) ve a sani imilla como una cholita, vestida como una flor. ´Se dice que la cholita hacía pastear a sus ovejas y sin aviso alguno la tierra se la comió. De ahí nació el nombre de sani imilla, que es el nombre que lleva esta papa blanca´.
Otras como Desirée y Gendarme corresponden a la especie de papas modernas, que nacieron en los laboratorios. “Se llama Desirée porque es blanquita y arenosa”, refiere el chuquisaqueño Limachi.
En el sur del país existen variedades de papa con nombres muy sugestivos como “revolución”, que es un tubérculo redondo, de ojos superficiales, piel amarilla y pulpa blanca. Está también “Asterix”, cuyo nombre recuerda al personaje de caricatura francés, pero su forma es alargada, con ojos superficiales, con piel roja y una pulpa blanca amarillenta.
En Sudamérica existen al menos unas 2.500 especies de papa.
Con permiso de la Pachamama
En octubre se siembra la papa y en marzo y abril se la cosecha. Sin embargo, para cada una de estas etapas el permiso a la Pachamama es fundamental.
“Hay que hacer siempre una k\'ua para tener una buena siembra y mejores frutos después”, explica la alcaldesa de Tiwanaku, Eulogia Quispe, mientras rocía con alcohol la mesa preparada por los mallkus en Q\'asachuta, donde se rescató la técnica del sukaqullu.
Gerardo Condori, Rufino Callisaya y Primitivo Rodríguez, mallkus de la población, presiden la ceremonia andina que busca además agradecer a la tierra.
De los 50 camellones emerge la papa waycha, luqi y chuqipitu, tres de las especies preferidas en la región del altiplano.
“Para que no entre el gusano hay que fumigar cuando está por salir la flor y antes de cosechar”, explica Rodríguez.
En Europa entra el tractor, hace su trabajo y ahí acaba todo; en los Andes no ocurre eso.
“Aquí se debe hacer una fiesta. Porque la tierra se está casando con la papa para tener hijos, por eso hacemos una k\'ua antes y después”, señala seguro el arqueólogo Hugo Ávalos.
Año Internacional de la Papa
Luego de la Feria Internacional de la Papa en Tiwanaku, el Comité Nacional de la Papa tiene programado realizar una Feria Internacional de Productores en agosto.
Será el momento en el que los yapuchiris o productores de Bolivia podrán intercambiar variedades y semillas con otros países.
De manera paralela se efectuará, además, un encuentro alternativo que busca descolonizar la alimentación con la papa con principal bandera.
La historia continuará. El zorro murió en la leyenda, pero de sus entrañas el alimento de las wara waras se expande aún por todo el mundo como el tesoro enterrado.
La papa llegó a Europa entre 1565 y 1570, pero fue recién en 1785 cuando ingresó en el menú.
La técnica del sukaqullu, inventada por tiwanakotas, permite triplicar la producción de papa. La práctica se la rescata hoy en Q\'asachuta.