¿Es niño o niña? Esta pregunta puede tener a partir de ahora una respuesta casi inmediata. Los padres podrán satisfacer su curiosidad sobre el sexo del feto a la octava semana de embarazo y, así, discutir sólo sobre nombres de niño o de niña, además de decorar a su gusto su habitación.
Hasta ahora, había que esperar hasta la vigésima semana de gestación (periodo que dura hasta 38 semanas) para ver en una ecografía los genitales y dilucidar si se trataba de niño o niña.
El avance es producto del laboratorio granadino Lorgen, en colaboración con el Hospital Materno Infantil Virgen de las Nieves de Granada y la Fundación para la Investigación Biosanitaria (FIBAO) de España y permite conocer a los dos meses de gestación si el bebé será niño o niña con una fiabilidad superior al 98 por ciento (con más exactitud que el método empleado antes).
Además, podrán diagnosticarse males como hemofilia o distrofia muscular, ya que la prueba se hará con un análisis de sangre que recoge el ADN del bebé.
Javier Valverde, director de Laboratorios Lorgen, pionero en investigación genética, explicó ayer en rueda de prensa que hasta ahora el diagnóstico prenatal requería esperar hasta la vigésima semana de gestación y recurrir a ecografía o a la toma de células fetales. Para ello se usaban métodos invasivos, como la biopsia y la cordocentesis, que pueden suponer “ciertos riesgos” al introducirse en la placenta.
La prueba consiste en tomar una muestra de la sangre materna, una técnica que, según los médicos del hospital, está exenta de peligro tanto para la embarazada como para el feto, ya que no usa técnicas invasivas. Además de satisfacer la curiosidad de los padres y ayudar a planificar el entorno del bebé, el diagnóstico permite identificar enfermedades monogénicas ligadas al sexo del feto, tales como hemofilia o distrofia muscular de Duchenne.
El coste de las pruebas está cubierto por el Servicio Nacional de Salud en caso que la familia tenga antecedentes de enfermedades monogénicas. BBC Mundo