El Gobierno argentino insistió ayer en que el campo levante la huelga como condición para reanudar el diálogo en momentos en que las protestas de agricultores y ganaderos abarcan a 11 provincias que son grandes productoras de alimentos.
Mientras, el líder de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, reiteró que el paro se extenderá ante la negativa del Gobierno a negociar cambios en la política de impuestos móviles a las exportaciones de granos, el principal motivo del conflicto. "No somos liberales, no nos resulta lo mismo que la gente pueda comer o no pueda comer", afirmó el dirigente durante una asamblea de productores en la central provincia de Santa Fe, en la que defendió la necesidad de discutir una nueva política agropecuaria.
Eduardo Buzzi dijo que "se podría crear un fondo para garantizar una canasta alimentaria básica y el resto exportarlo", en vez de aumentar los impuestos para asegurar el abastecimiento interno e impedir alzas de precios de los alimentos, como apunta la política oficial.
En tanto, se suceden las manifestaciones de productores agropecuarios en carreteras, ciudades y poblados de once provincias, entre ellas las de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, las más ricas productoras de granos y ganado de la llamada "pampa húmeda". Buenos Aires, EFE