En medio de un impresionante dispositivo de seguridad, una cincuentena de mandatarios de América Latina y la Unión Europea (UE) inician, en Lima, una Cumbre enfocada en la pobreza, medio ambiente y seguridad alimentaria, pero sin que se esperen grandes avances comerciales.
Con misiles antiaéreos, aviones de combate, 95.000 efectivos policiales y 35.000 de las fuerzas de seguridad en alerta máxima, Perú desplegó un dispositivo sin precedentes para esta V Cumbre que reúne a ambas regiones.
Cercados por esas medidas, los técnicos de los 27 países de la UE y los 33 de América Latina y el Caribe culminaban ayer los últimos detalles de la declaración final que será aprobada por los presidentes y que gira en relación a dos grandes temas: el combate a la desigualdad social además del medio ambiente.
La Cumbre servirá para reuniones bilaterales, que ya comenzaron con visitas previas de los mandatarios europeos a varios países y también para desavenencias, como la ocurrida con la canciller alemana, Angela Merkel, que llamó a los latinoamericanos a distanciarse de Venezuela y se ganó una contundente respuesta del presidente Hugo Chávez.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, aseguró, ayer en la capital peruana, que Europa (principal donante en la región), hará “todo de su lado” para que la cumbre marque un compromiso con América Latina.
Latinoamérica es la región más desigual del planeta, donde la mitad de la riqueza se concentra en el 10% de la población. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región tiene 194 millones de pobres (36,5% de la población) y 71 millones de indigentes (13,4%).
En ese contexto, el alza de los precios de los alimentos recibirá atención de los mandatarios: aunque América Latina es un gigante productor y exportador mundial de alimentos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tiene 50 millones de subnutridos. Lima, AFP