Supercholita y El Potoquito son dos de los personajes con identidad boliviana que descollan en el VI Encuentro Internacional de la Historieta, que se celebra en varios escenarios de La Paz.
“No hay todavía héroes de historieta boliviana. Ha habido muchos intentos, pero no terminan de consolidarse porque la llegada de las publicaciones es aún reducida”, evalúa Marcelo Fabián, editor de la revista Trazo Tóxico.
Las historietas circulan primero como fanzines y, aun después de editadas, no superan los 500 ejemplares. Ese fue el camino que siguió Supercholita, una heroína alteña, creada por el guionista Rolando Valdez y el dibujante Santos Calisaya.
“Supercholita es bien boliviana; está metida en las calles, en el lenguaje del país. La idea no es faltar el respeto a la mujer de pollera o al Presidente que aparece; es sólo una mirada irónica a lo que vivimos”, explica Valdez, que está a punto de agotar la revista.
Trenzas negras y pollera; sin embargo, no esconden la herencia manga que tiene el personaje. “Quizás en su estética se acerque a lo japonés; pero después es bien boliviana”, puntualiza su creador.
“No se trata de copiar, sino de adaptar técnicas y crear personajes”, opina Cristóbal Corso, experimentado dibujante potosino que hace 33 años mantiene vigente a su personaje El Potoquito.
“Es un joven del norte potosino que llegó a la ciudad y ahora tiene una mirada crítica y graciosa de lo que sucede”, dice el artista que aprendió de la viñeta “a la antigua”. “Ahora hay muchas facilidades, pero ojalá que nunca nos quedemos en la imitación”, reflexiona y recuerda a personajes “que marcaron” la historieta boliviana ya en los 60, como El Ulinchito de Sucre, El Quirqui de Oruro o El Thampulli, de La Paz.